Listado de la etiqueta: Sistema Musculoesquelético

¿Qué es la osteoporosis?

¿Qué es la osteoporosis?

Los huesos son lo suficientemente densos y fuertes para soportar nuestro peso y absorber la mayoría de impactos. A medida que envejecemos, los huesos pierden de manera natural parte de su densidad y capacidad para regenerarse.

La osteoporosis es una enfermedad que debilita los huesos. Se pierde densidad/masa ósea, provocando más probabilidades de sufrir fracturas. Los huesos más comúnmente afectados son:

  • Caderas
  • Muñecas.
  • Columna vertebral

Es importante detectar a tiempo y poder controlarla sobre todo si tienes antecedentes familiares, o has entrado en la etapa de la menopausia. El diagnostico se realiza a través de una prueba medica denominada densitometría ósea.

El paso previo de la osteoporosis se denomina osteopenia (densidad ósea reducida), que puede convertirse en osteoporosis si no se toman las medidas adecuadas.

¿Cuáles son los síntomas?

La osteoporosis es una enfermedad silenciosa que no presenta síntomas. El “síntoma” más común es la rotura repentina de un hueso, especialmente después de una pequeña caída o accidente menor que normalmente no provocaría esta rotura.

Aunque la osteoporosis no causa síntomas directamente, puede intuirse si se dan una serie de señales:

  • Perder centímetros de altura.
  • Cambios en la postura natural (inclinarse más hacia adelante).
  • Dificultad para respirar (si los discos de la columna están lo suficientemente comprimidos como para reducir la capacidad pulmonar).
  • Dolor lumbar.
Factores de riesgo de osteoporosis

Cualquier persona puede desarrollar osteoporosis, pero existen factores de riesgo y de predisposición:

  • Personas mayores de 50 años, mujeres y sobre todo en etapa postmenopáusica.
  • Personas con antecedentes familiares.
  • Personas de estructura ósea pequeña y delgadas por tener de manera natural, menos masa ósea, y por tanto cualquier perdida puede afectarles más.
  • Personas fumadoras
  • Beber alcohol con regularidad
  • Algunas enfermedades como:
    • Trastornos endocrinos: Tiroides y Diabetes.
    • Enfermedades gastrointestinales: enfermedad celíaca y enfermedad inflamatoria intestinal.
    • Trastornos autoinmunes que afectan a los huesos como la artritis reumatoide.
    • Cánceres que afectan la sangre como el mieloma múltiple.
  • Algunos medicamentos como:
    • Diuréticos
    • Corticosteroides
    • Terapia hormonal para el cáncer
    • Anticoagulantes
    • Inhibidores de la bomba de protones
  • Dieta que no permita obtener suficiente calcio o vitamina D.
  • No hacer suficiente ejercicio físico.
¿Cómo se diagnostica la osteoporosis?

Se diagnostica la osteoporosis a través de una prueba de densidad ósea (densitometría ósea). Utiliza rayos X para medir la cantidad de calcio y otros minerales que hay en los huesos.

¿Cómo se trata la osteoporosis?

Tiene por objetivo desacelerar la pérdida ósea y fortalecer el tejido óseo existente. La parte más importante del tratamiento de la osteoporosis es prevenir las fracturas óseas.

Los tratamientos más comunes para la osteoporosis incluyen:

  1. Ejercicio regular para fortalecer los huesos y todo el tejido conectado a ellos (músculos, tendones y ligamentos). Caminar, yoga, pilates y tai chi son muy adecuados por mejorar la fuerza y ​​el equilibrio sin ejercer demasiada presión sobre los huesos.
  2. Suplementos de vitamina D y Calcio
  3. En caso de osteoporosis avanzada o alto riesgo de fracturas, puede ser necesario tomar medicamentos que solo un médico especializado puede recetar.

 

¡Pregunta!

Desde Olivet Farmacia Integrativa y como especialistas en el sistema musculoesquelético, podemos darte soporte mediante un control, consejo y abordaje integrativo farmacéutico.

 

 

 

¿Qué es el dolor?

¿Qué es el dolor?

Es una señal de nuestro sistema nervioso indicando que algo “anormal” está pasando en nuestro cuerpo. Es una sensación incomoda, desagradable y puede manifestarse como una sensación de pinchazo, hormigueo, picadura, ardor o molestia.

Precisamente, “el hecho de que sea desagradable es lo que hace que sea algo tan efectivo, tan esencial en la vida”. Avisa de la existencia de un peligro, antes de que quien lo sufre se pueda lesionar. Sirve para provocar evitar ese peligro.

Cuatro patologías son las más frecuentes: la artrosis, la migraña, los dolores lumbares y los cervicales.

¿Cuál es la diferencia entre dolor agudo y crónico?

El dolor agudo suele aparecer repentinamente y es causado por algo específico. Es de calidad nítida. El agudo no suele durar más de seis meses. Desaparece cuando ya no existe una causa subyacente para tenerlo.

Las causas incluyen, por ejemplo, una respuesta a:

  • Cirugía.
  • Rotura de huesos.
  • Problemas dentales.
  • Quemaduras o cortes.
  • Parto……

Una vez que la causa desaparece, este también desaparece y podemos continuar con nuestra vida normal.

El dolor crónico es continuo y suele durar más de seis meses. Este tipo puede tener una causa crónica o puede continuar incluso después de que la lesión o enfermedad que lo causó haya sanado o desaparecido. Las señales permanecen activas en el sistema nervioso durante semanas, meses o años. Algunas personas lo sufren incluso cuando no hay ninguna lesión o daño corporal actual aparente.

Está relacionado con afecciones como:

  • Dolor de cabeza.
  • Cáncer.
  • Dolor de espalda.
  • Fibromialgia……

Comporta estrés, provocando:

  • Tensión muscular.
  • Capacidad limitada para movernos.
  • Falta de energía.
  • Cambios en los patrones del sueño.
  • Estado de ánimo decaído. Ansiedad. Depresión.
  • Enojo
  • Miedo a volver a lesionarse limitando la capacidad de volver a realizar actividades vinculadas a la lesión y que altera nuestra calidad de vida.

 

¿Qué ocurre en el cerebro al sentir dolor?

“El mejor juez eres tú”.

En cada persona es distinto. Un mismo dolor puede ser percibido por dos personas de una manera muy diferente. La realidad es que se trata de una percepción personal, experiencia sensorial y emocional desagradable, pero cuya tolerancia personal está influenciada por factores biológicos, psicológicos y sociales. Por ejemplo, si pienso que está provocado por una enfermedad grave, la percepción será mayor que si no le doy tanta importancia, entonces, esa sensación descenderá. Si estoy distraído, puede parecer que haya disminuido durante este tiempo de distracción.

El dolor es útil: nos alerta del daño que se está produciendo en alguna parte del cuerpo. Sin embargo, la intensidad no está directamente relacionada con la cantidad de daño en el tejido. El sistema nervioso central examina las señales que recibe, a lo que se suma la memoria, los procesos de razonamiento, las emociones, las consideraciones para dar una respuesta, que puede que no sea para nada acorde con lo que en realidad nos está pasando.

El daño de los tejidos activa los sensores del dolor que están situados estratégicamente en terminaciones nerviosas de todo nuestro cuerpo. Una vez activados, los sensores generan señales eléctricas que se propagan a través de la médula espinal hacia determinadas áreas del cerebro, donde se procesa la información y se evalúa la mejor respuesta. En la percepción y evaluación del participan muchas zonas del cerebro, incluyendo áreas estrechamente relacionadas con las emociones como el sistema límbico. Esto explica el componente subjetivo asociado y su memoria.

Mientras que el agudo es claramente útil, la situación cambia cuando se prolonga en el tiempo, como ocurre en la artritis o durante una hernia discal. Este malestar continuo puede producir modificaciones permanentes en los circuitos cerebrales que lo gestionan. Nuestro cerebro queda atrapado en una especie de “circulo” patológico, en el que los estímulos dolorosos generan de forma recurrente una sensación aumentada de dolor, que puede llegar a hacerse insoportable. Este malestar crónico carece de utilidad, es aberrante, y debe ser estudiado y tratado para intentar romper el círculo vicioso que lo amplifica.

El dolor y el estrés

El estrés puede aumentar la percepción del dolor por asociación bioquímica dolor-liberación neurotransmisores del estrés.  El cerebro ante estrés, puede erróneamente suponer un incremento de la sensibilidad al dolor provocando esta percepción que puede no ser del todo real.

El aumento de la sensibilidad es, casi siempre, la característica fundamental del dolor persistente. El dolor es normal, pero los procesos que subyacen están alterados. Cuando se producen cambios en la médula espinal, el cerebro puede dejar de recibir información precisa de lo que realmente pasa, existe un amplificador o distorsionador. El cerebro está siendo informado de que hay más peligro en los tejidos del que realmente existe. La respuesta del cerebro se basa ahora en una información errónea sobre la salud de los tejidos.

Tratamiento del dolor

Para aliviar el dolor, los médicos disponen de muchas herramientas farmacológicas como los anestésicos, que inyectados localmente bloquean la transmisión de los impulsos eléctricos, de manera que la información dolorosa no alcanza nuestro cerebro. Es lo que ocurre, por ejemplo, en la anestesia epidural, utilizada para controlar el dolor durante el parto.

Analgésicos y antiinflamatorios (alivian el dolor al inhibir la inflamación, un factor notablemente potenciador del dolor) son los fármacos más utilizados. Existen fármacos muy eficaces, aunque deben utilizarse bajo la supervisión estricta de especialistas debido a sus efectos de potencial adictivo.

Para el tratamiento del dolor crónico se suele buscar también la manera de reducir la asociación errónea estímulos y emociones asociadas y que potencian el dolor. Se realiza a través de una intervención interdisciplinar de médicos, fisioterapeutas y psicólogos.

¿Quieres entender las causas que hay detrás de tu dolor articular para comprender las soluciones, y juntos remediarlas?

“ARTICULATE un nuevo servicio de Olivet Farmacia Integrativa.

ARTICULATE es un programa personalizado donde averiguaremos juntos las causas de tu dolor para aliviarlo/remediarlo de manera integrativa, haciendo un control riguroso de su evolución y sus resultados durante 2 meses.

¡Pregunta!

Desde Olivet Farmacia Integrativa y como especialistas en el sistema musculoesquelético, podemos darte soporte mediante un control, consejo y abordaje integrativo farmacéutico.

 

Las Contracturas Musculares.

Las Contracturas Musculares

Las contracturas musculares son un endurecimiento o acortamiento de los músculos. Es una contracción continuada e involuntaria del músculo que pierde su elasticidad, o de algunas de sus fibras, y que aparece al realizar un esfuerzo. Provoca rigidez en las articulaciones y puede ocurrir en cualquier articulación. Se manifiesta con inflamación, dolor y alteración de la función normal del músculo.

Puede aparecer cuando se realiza una actividad física inapropiada, al acabarla, o de forma residual, tras haber sufrido una lesión.

Las contracturas más frecuentes se dan en la zona cervical y en la musculatura de la espalda. No se trata de una lesión grave, pero puede ser muy molesta para realizar las actividades cotidianas.

¿Qué favorece la aparición de contracturas?

Favorece la aparición de contracturas los siguientes factores:

  1. Una vida sedentaria. Las personas que no realizan ejercicio físico de manera habitual pueden sufrir contracturas al realizar un esfuerzo muscular.
  2. Una postura estática: Estar durante mucho tiempo en una misma postura puede provocar una contractura muscular postural.
  3. La edad: El envejecimiento provoca que los músculos pierdan elasticidad favoreciendo las contracturas al realizar un sobre esfuerzo.
  4. El estrés: El estrés conlleva tensión muscular constante provocando contracturas involuntarias.
  5. Deporte: Para evitar contracturas cuando realizas deporte es importante preparar el musculo con un calentamiento previo.
  6. Deshidratación: La falta de agua y de otros componentes como el magnesio, el potasio, la glucosa o el sodio puede aumentar las posibilidades de sufrir una contractura o un calambre, ya que son totalmente necesarios para el buen funcionamiento de las células musculares.
¿Cómo prevenir las contracturas?
  1. Calentar los músculos antes de realizar ejercicio.
  2. Realizar cambios en la postura cada cierto tiempo.
  3. Realizar estiramientos cada dos horas durante dos o tres minutos.
  4. Beber agua suficiente y de forma regular durante todo el día.
  5. Seguir una dieta equilibrada y rica en calcio, potasio y magnesio.
  6. Evitar el estrés y dormir las horas necesarias de sueño.
Tratamiento

En cuanto aparece una contractura, es preferible suspender toda actividad física para que el músculo pueda descansar y aplicar una fuente de calor en la zona del dolor (compresas calientes, ducha caliente, parches, almohada eléctrica…) y realizar masajes para relajar el músculo.

Además de la fuente de calor, los masajes y el reposo, puede ser necesaria medicación cuando el dolor es intenso (miorrelajantes y antiinflamatorios) que han de ser prescritos por un médico.

Soluciones naturales contra las contracturas musculares

Existen soluciones más naturales para las contracturas musculares sin tener que recurrir, si no es muy necesario, a los medicamentos:

  1. Compuestos de pasiflora (relajante y analgésica) y grosellero negro (antiinflamatoria).
  2. Magnesio: su escasez puede provocar debilidad muscular entre otros muchos síntomas y en las contracturas es muy necesario la toma de suplementos de magnesio.
  3. El aceite de hipérico, hierba de San Juan (antiinflamatorio).
  4. Baños de sal gorda. Se le puede añadir al agua caliente algún aceite esencial, como la verbena, la lavanda o el romero para potenciar su efecto.
  5. Cremas o geles a base de plantas: gel de árnica de Algemica (K64 GEL ÁRNICA CBD). Esta fórmula se basa en una sinergia de extractos vegetales de elevada eficacia, como son el árnica, el aloe vera y el cannabidiol (CBD) del cáñamo y los aceites esenciales de pino, eucalipto y gaulteria y mentol. K64 Gel Árnica proporciona una mejora en el movimiento articular generando bienestar en los músculos y las articulaciones, facilitando la elasticidad y la recuperación estructural.
¿Quieres entender las causas que hay detrás de tu dolor articular para comprender las soluciones, y juntos remediarlas?

“ARTICULATE un nuevo servicio de Olivet Farmacia Integrativa.

 

ARTICULATE es un programa personalizado donde averiguaremos juntos las causas de tu dolor para aliviarlo/remediarlo de manera integrativa, haciendo un control riguroso de su evolución y sus resultados durante 2 meses.

 

¡Pregunta!

Desde Olivet Farmacia Integrativa y como especialistas en el sistema musculoesquelético, podemos darte soporte mediante un control, consejo y abordaje integrativo farmacéutico.

La Artrosis

La Artrosis

La artrosis, también conocida como osteoartrosis u osteoartritis, es una enfermedad articular degenerativa que afecta tanto al cartílago como al hueso y tejidos blandos de la articulación.

Forma parte de las enfermedades reumáticas y, dentro de esta clasificación, es un tipo de artritis. Puede darse en cadera, rodillas, manos, pies y columna vertebral, siendo las tres primeras las más frecuentes. Produce dolor y afecta directamente la movilidad y autonomía de la persona que la sufre.

Ocurre cuando el cartílago que recubre las articulaciones y que es como un amortiguador y un lubricante que ayuda a que los huesos se muevan entre sí de manera suave y segura, se desgasta o daña, y los huesos se rozan cuando se usa esa articulación provocando dolor.

Tipos de artrosis
  1. La artrosis primaria es la forma más común, y es causada por el desgaste normal del uso de las articulaciones a lo largo de la vida.
  2. La artrosis secundaria ocurre cuando una lesión o traumatismo daña directamente una de las articulaciones lo suficiente como para causarla.

Otras formas de artritis (específicamente artritis inflamatoria) pueden causar artrosis. Incluyen:

  • Artritis reumatoide.
  • Artritis psoriásica
¿Qué tan común es la artrosis?

La artrosis es muy común. Los expertos estiman que más del 80% de los adultos mayores de 55 años la padecen, aunque algunos nunca experimentarán síntomas.

Síntomas de la artrosis

Los síntomas más comunes incluyen:

  • Dolor en una articulación, especialmente cuando la mueves.
  • Hinchazón cerca de la articulación.
  • Una disminución del rango de movimiento.
  • La articulación se deforma.
Factores de riesgo de la artrosis

Cualquiera puede desarrollar artrosis, pero existen factores de riesgo y de predisposición:

  • Adultos mayores de 55 años y mujeres postmenopáusicas.
  • Obesidad (tener un IMC, superior a 30), o sobrepeso (tener un IMC superior a 25).
  • Algunas enfermedades:
    • Colesterol alto
    • Algunas enfermedades autoinmunes que afecten a las articulaciones como artritis reumatoide.
¿Cómo se diagnostica la artrosis?

Se diagnostica con un examen físico y pruebas de imágenes (rayos X, resonancia magnética o tomografía computarizada). Es posible que se necesiten análisis de sangre para descartar otras afecciones o problemas que causen síntomas similares.

¿Cómo se trata la artrosis?

No existe cura para la artrosis y no es posible regenerar el cartílago de las articulaciones afectadas. El tratamiento consiste en utilizar medidas preventivas y de control de síntomas.

Los tratamientos más comunes incluyen:

  • Medicamentos: Los analgésicos de venta libre pueden ayudar a reducir el dolor y la inflamación tanto por vía oral como por vía tópica.
  • Ejercicio: Mover las articulaciones puede aliviar la rigidez y fortalecer los músculos que las rodean. Las actividades de bajo impacto acuáticas y el entrenamiento con pesas son muy recomendables.
  • Dispositivos de soporte: el uso de plantillas para zapatos puede estabilizar las articulaciones. Usar un bastón o un andador puede aliviar la presión sobre las articulaciones afectadas y permitir también moverse con más seguridad.
  • Terapias de calor y frío: la aplicación de calor o frío en las articulaciones afectadas puede ayudar a aliviar el dolor y la rigidez.
  • Terapias integrativas complementarias: acupuntura, masajes, meditación, tai chi y suplementos nutricionales dietéticos que podemos recomendarte en base a tus necesidades. Nuestro programa ARTICULATE personalizado te permitirá afrontar la artrosis con menor dolor e impedir que avance. Consúltanos.
¿Cómo puedo prevenir la artrosis?

La mejor manera de prevenir la osteoartritis es mantener una buena salud general, que incluya:

  • Evitar el tabaco.
  • Hacer ejercicio de bajo impacto.
  • Dieta saludable antiinflamatoria.
¿Quieres entender las causas que hay detrás de tu dolor articular para comprender las soluciones, y juntos remediarlas?

“ARTICULATE un nuevo servicio de Olivet Farmacia Integrativa.

ARTICULATE es un programa personalizado donde averiguaremos juntos las causas de tu dolor para aliviarlo/remediarlo de manera integrativa, haciendo un control riguroso de su evolución y sus resultados durante 2 meses.

 

¡Pregunta!

Desde Olivet Farmacia Integrativa y como especialistas en el sistema musculoesquelético, podemos darte soporte mediante un control, consejo y abordaje integrativo farmacéutico.

 

 

El Sistema Musculoesquelético

¿Qué es el sistema musculoesquelético?

El sistema musculoesquelético está formado por los huesos, cartílagos, ligamentos, tendones y tejidos conectivos. Soportan el peso de tu cuerpo, mantienen tu postura y te ayudan a moverte.

Una amplia gama de trastornos y afecciones pueden provocar problemas en el sistema, causando dolor y limitando el movimiento:

  1. Envejecimiento: Durante el proceso natural de envejecimiento, los huesos pierden su densidad pudiendo provocar osteoporosis y fracturas óseas. A su vez, los músculos pierden masa y el cartílago comienza a desgastarse provocando dolor, rigidez y disminución del rango de movimiento. Después de una lesión, es posible que no puedas recuperarte tan rápido como cuando eras más joven.
  2. Artritis: El dolor, la inflamación y la rigidez de las articulaciones son el resultado de la artritis. Las personas mayores tienen más probabilidades de sufrir osteoartritis debido a que el cartílago dentro de las articulaciones se rompe, pero puede afectar a personas de todas las edades. Otros tipos de artritis también causan dolor e inflamación en las articulaciones, incluida la artritis reumatoide, la espondilitis anquilosante y la gota.
  3. Problemas de espalda: El dolor de espalda y los espasmos musculares pueden ser el resultado de distensiones musculares o lesiones como una hernia discal. Algunas afecciones, incluidas la estenosis espinal y la escoliosis, causan problemas estructurales en la espalda provocando dolor y movilidad limitada. Todo el mundo tiene dolor en los músculos y las articulaciones de vez en cuando y una de las afecciones musculoesqueléticas más comunes del dolor de espalda es la lumbalgia.
  4. Anomalías congénitas: las anomalías congénitas pueden afectar la apariencia, estructura y función del cuerpo como el pie zambo (pie equino) de los bebés.
  5. Enfermedades: una amplia gama de enfermedades afecta el funcionamiento de los huesos, los músculos y los tejidos conectivos como la osteonecrosis, la displasia fibrosa, entre otras, el cáncer de huesos y los tumores que crecen en el tejido conectivo (sarcomas).
  6. Lesiones: Cientos de lesiones pueden afectar huesos, cartílagos, músculos y tejidos conectivos. El uso excesivo de una articulación puede provocar lesiones, como el síndrome del túnel carpiano, la bursitis y la tendinitis. Los accidentes y traumatismos pueden provocar esguinces, desgarros musculares, fracturas de huesos y lesiones de tendones, ligamentos y otros tejidos blandos.

¿Cómo mantener sano tu sistema musculoesquelético?

La mejor manera de cuidar tu sistema musculoesquelético es mantener una buena salud en general:

  • Haz ejercicio con regularidad combinando ejercicios de fuerza y actividad cardiovascular.
  • Duerme lo suficiente para que huesos y músculos puedan recuperarse y reconstruirse.
  • Mantén un peso saludable. Los kilos de más ejercen presión sobre los huesos y las articulaciones, provocando problemas en ellos.
  • Come saludablemente evitando alimentos pro inflamatorios.
  • Evita el tabaco. Fumar disminuye el flujo sanguíneo en huesos, músculos y tejidos blandos.
  • Realízate chequeos regulares afines a tu edad como una densitometría ósea si estas en el periodo de la menopausia.

¿Quieres entender las causas que hay detrás de tu dolor articular para comprender las soluciones, y juntos remediarlas?

“ARTICULATE un nuevo servicio de Olivet Farmacia Integrativa.

ARTICULATE es un programa personalizado donde averiguaremos juntos las causas de tu dolor para aliviarlo/remediarlo de manera integrativa, haciendo un control riguroso de su evolución y sus resultados durante 2 meses.

¡Pregunta!

Desde Olivet Farmacia Integrativa y como especialistas en el sistema musculoesquelético, podemos darte soporte mediante un control, consejo y abordaje integrativo farmacéutico.