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SIBO

¿Qué es SIBO?

El SIBO es un sobrecrecimiento bacteriano que se produce en el intestino delgado, en particular de tipos de bacterias que no se encuentran comúnmente en esa parte del tubo digestivo.

Algunos estudios indican que hasta el 80% de las personas con síndrome del intestino irritable tienen SIBO.

¿Cómo se produce SIBO y sus consecuencias?

Se produce generalmente debido a una enfermedad o cirugía que conlleva un paso más lento de los alimentos y desechos a través del tubo digestivo. Se crea un caldo de cultivo que facilita la proliferación de bacterias, desencadenando a menudo diarrea, pérdida de peso y desnutrición. La desnutrición es debida a la falta de absorción de los nutrientes de los alimentos y produce deficiencias vitamínicas, en particular, de vitamina B12 afectando al sistema nervioso y provocando anemia. La mala absorción de calcio puede provocar a su vez, osteoporosis a largo plazo o cálculos renales.

Causas del SIBO
  • Tener hipoclorhidria reduce la capacidad del cuerpo para moderar el crecimiento bacteriano.
  • La falta de motilidad del intestino delgado provoca que los desechos se retengan durante demasiado tiempo en el intestino delgado antes de vaciarse al intestino grueso, produciéndose un sobrecrecimiento bacteriano.
  • Los problemas estructurales en el intestino delgado como diverticulitis, obstrucciones o adherencias abdominales, pueden inhibir la motilidad y crear rincones donde se acumulan las bacterias.
  • El uso excesivo de ciertos medicamentos como los antibióticos o los antiácidos, pueden alterar la flora intestinal.
Factores de riesgo de SIBO
  1. La edad avanzada que se asocia con niveles más bajos de ácido estomacal y motilidad intestinal, así como a niveles más altos de consumo de medicamentos.
  2. Las intervenciones médicas como la cirugía abdominal y la exposición a la radiación, pueden causar problemas estructurales en el intestino delgado y dañar el revestimiento de la mucosa afectando a su flora.
  3. Un bajón de defensas puede afectar la inmunidad intestinal a determinadas bacterias.
  4. Ciertas enfermedades:
    • Diabetes
    • Lupus
    • Enfermedad celíaca
    • Enfermedades inflamatorias del intestino
    • Síndrome del intestino irritable
    • Pancreatitis
    • Cáncer de colon
    • Insuficiencia renal crónica
    • Cirrosis hepática
  5. Algunos alimentos son más susceptibles a desencadenar SIBO:
  • Azúcares y edulcorantes
  • Frutas y verduras con almidón
  • Productos lácteos
  • Cereales
¿Cuáles son los síntomas de SIBO?
  • Dolor abdominal.
  • Distensión abdominal.
  • Náuseas.
  • Hinchazón.
  • Indigestión.
  • Gases.
  • Diarrea.
  • Estreñimiento.
  • Pérdida de peso involuntaria.
  • Fatiga.
¿Cómo remitir el SIBO?

El tratamiento de SIBO tiene 3 pilares fundamentales:

1) Conseguir la remisión con antibióticos, y en ocasiones, con una dieta con nutrientes ya digeridos durante un periodo de tiempo.

2) Mantener la remisión. Después de la remisión, SIBO puede reaparecer y por tanto, deben de tomarse medidas con tal de promover la motilidad intestinal a través de medicación lo más natural posible, y a su vez, realizar una dieta baja en FODMAP (siglas en ingles de oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables).

3) Tratar la causa directa/indirecta de SIBO. SIBO suele ser una enfermedad secundaria a otra, y mientras no se elimine la causa, SIBO es fácil de que aparezca de nuevo. No obstante, muchas veces es imposible eliminar la causa primaria y es necesario la ingesta de probióticos, prebióticos y/o simbióticos con el objetivo de sustituir la microbiota “mala” por la “buena”.

Tratamiento integrativo

Además de antibióticos es imprescindible acompañarlos de una dieta y de otras recomendaciones:

  • Una dieta baja en FODMAP. La reducción de la ingesta de fibra fermentable durante 3 o 4 semanas puede ser eficaz. Es un tipo de dieta muy restrictiva que no puede sostenerse durante mucho tiempo ya que no permite la ingesta de muchas verduras, frutas y cereales que forman parte de una dieta saludable. Es aconsejable que un profesional haga el seguimiento y vuelva a introducir estos alimentos de forma progresiva.
  • Aceites esenciales. Algunos estudios muestran que los tratamientos con algunos aceites esenciales son efectivos, además de no causar tantos efectos secundarios. Existen opciones naturales que presentan muy buenos resultados en casos no muy severos debido a las propiedades bacteriostáticas que presentan el aceite de orégano, el clavo, la canela, el tomillo, la berberina…
  • Los suplementos de glutamina para regenerar la mucosa si hay síntomas de inflamación o irritación son útiles. Se recomienda comenzar con dosis pequeñas.
  • Probióticos: los probióticos pueden ayudar a controlar y restaurar la microbiota.
  • El ayuno y el ejercicio también ayudan. El ayuno intermitente estimula los movimientos peristálticos que se activan después de comer, cada 90-120 minutos, y que arrastran los desechos y bacterias a través del tracto digestivo hasta el colon para ser eliminados.
  • Reducir el estrés es también eficaz para el tratamiento. El estrés aumenta la inflamación y la permeabilidad intestinal.

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