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La Rosácea

La Rosácea

¿Qué es la Rosácea?

La rosácea es una enfermedad inflamatoria crónica benigna de causa desconocida, con múltiples expresividades clínicas, que afecta predominantemente a la cara, y en concreto, a la región centro facial. Es consecuencia de una desregulación térmica facial, un trastorno de la inmunidad innata, y de la inmunidad adquirida. Estas alteraciones inducen una tendencia al rubor facial, espontáneo, o ante estímulos concretos, así como la aparición de lesiones inflamatorias llamadas pápulas y pústulas.

Más raramente, sobre todo en varones, se desarrollan protuberancias cutáneas.  Es habitual la afectación ocular, tanto de los párpados como de estructuras internas.

La incidencia de la rosácea   es similar en hombres que, en mujeres, aunque es algo más frecuente en éstas últimas.

La rosácea se encuentra entre las enfermedades dermatológicas que más afectan a la calidad de vida. El enrojecimiento facial habitual, erróneamente atribuido al hábito de beber por la población general, hacen que esta dermatosis benigna y no causada por el alcohol, sea muy mal tolerada por los afectados, que ven disminuida su autoestima y dañadas sus relaciones personales, laborales y sociales como consecuencia del padecimiento de esta patología.

Desde una visión integrativa, la Rosácea está muy relacionada con problemas del aparato hepatodigestivo, el estrés y la disbiosis (predominio ácaro Demódex).

¿Qué la causa?
  • Alteraciones de la inmunidad innata.
  • Alteraciones de la inmunidad adquirida.
  • Alteración de la barrera cutánea: la alteración de la pérdida transepidérmica de agua conduciría a una inflamación de la piel, y la sequedad asociada explicaría la tendencia al prurito y la sensación de escozor.
  • Estrés.
  • Hipoclorhidria (baja acidez en el estómago.
  • Histaminosis (altos niveles de histamina).
  • Se ha visto que la piel con rosácea contiene una densidad del ácaro Demódex folliculorum superior a la presente en la piel normal, aunque no se ha demostrado una correlación directa entre esta densidad y la gravedad de la enfermedad.
  • Hiperpermeabilidad intestinal.
  • Metilación lenta del hígado.
  • Falta de vitamina D.
  • Factores genéticos hereditarios.
¿Cómo podemos tratarla?
  • Haciendo deporte regularmente y con técnicas de relajación para controlar el estrés.
  • Con alimentación antiinflamatoria y baja en histamina: sin o prácticamente sin gluten, lácteos de vaca, azúcar, alcohol y procesados.
  • Estimular CMM (comida de forma espaciada).
  • Controlar la disbiosis intestinal a través de probióticos. Valorar que no haya una hipoclorhidria ni presencia de Helicobácter pylori.
  • Controlar la hiperpermeabilidad intestinal (glutamina).
  • Controlar funcionalidad hepática (realizar depuraciones hepáticas).
  • Disminuir los cambios bruscos de temperatura y el consumo de picantes.
  • Realizar tratamientos con luz pulgada IPL que pueden mejorar las irregularidades de la pigmentación.
  • Utilizar cosmética especializada.

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