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La Menopausia

La Menopausia

La menopausia es el momento que marca el final de los ciclos menstruales. Se diagnostica después de que transcurren doce meses sin que tengas un período menstrual o regla y suele producirse entre los 40 y 50 años. Es una parte natural del propio envejecimiento y marca el final de los años reproductivos.

¿Cuáles son las tres etapas de la menopausia?

El proceso es gradual y ocurre en tres etapas:

  1. Perimenopausia o “transición a la menopausia”: La perimenopausia puede comenzar de 8 a 10 años antes de la menopausia, cuando los ovarios producen gradualmente menos estrógeno. Por lo general, se inicia hacia los 40 años. La perimenopausia dura hasta la menopausia, momento en el que los ovarios dejan de liberar óvulos. En los últimos uno o dos años de la perimenopausia, la caída de estrógeno se acelera. En esta etapa, muchas personas pueden experimentar síntomas como sofocos y cambios en los ciclos menstruales, aunque estos no desaparecen. Durante este tiempo, puedes quedar embarazada.
  2. Menopausia: Es el momento en el que ya no tienes períodos menstruales. En esta etapa, los ovarios dejan de liberar óvulos y dejan de producir la mayor parte de su estrógeno. Se estima que estas en ella, cuando no has tenido un período menstrual durante 12 meses consecutivos.
  3. Posmenopausia: Momento en el que has dejado de tener la regla durante un año entero. Durante esta etapa, los síntomas como los sofocos, pueden mejorar. Sin embargo, algunas personas continúan experimentando síntomas durante una década o más después de la transición a la menopausia. Como resultado de un nivel más bajo de estrógenos, las personas en la fase posmenopáusica tienen un mayor riesgo de padecer afecciones de salud, como la osteoporosis o enfermedades cardíacas.
¿Cuáles son los signos?

La transición comporta algunos, o todos los siguientes síntomas como consecuencia de los cambios hormonales:

  • Sofocos (una sensación repentina de calor que se extiende por el cuerpo).
  • Sudores nocturnos y/o sofocos.
  • Sequedad vaginal que provoca molestias durante las relaciones sexuales.
  • Necesidad de orinar con más frecuencia.
  • Dificultad para dormir (insomnio).
  • Cambios emocionales (irritabilidad, cambios de humor o depresión leve).
  • Piel seca, ojos secos o boca seca.
  • Sensibilidad en los senos.
  • Empeoramiento del síndrome premenstrual.
  • Reglas irregulares o que son más abundantes o más ligeras de lo habitual.

Algunas personas también pueden experimentar:

  • Se acelera el corazón.
  • Dolores de cabeza.
  • Dolores y molestias articulares y musculares.
  • Cambios en la libido (deseo sexual).
  • Dificultad para concentrarse o pérdidas de memoria (a menudo temporales).
  • Aumento de peso.
  • Caída del cabello.

No todas las mujeres experimentan todos los síntomas, ni con la misma intensidad.

¿Qué son los sofocos y por cuánto tiempo los tendré?

Los sofocos son uno de los síntomas más frecuentes de la menopausia. Es una breve sensación de calor. Además del calor, los sofocos también pueden aparecer junto con:

  • Cara sonrojada.
  • Transpiración.
  • Una sensación de escalofrío después del calor.

La intensidad, frecuencia y duración de los sofocos son distintos en cada mujer. Por lo general, los sofocos son menos intensos a medida que pasa el tiempo.

¿Por qué ocurre?

La menopausia cuando ocurre por sí sola (menopausia natural), es una parte natural del envejecimiento. La menopausia se define como un año completo sin sangrado menstrual, en ausencia de cualquier cirugía o condición médica que pueda causar que el sangrado se detenga, como los anticonceptivos hormonales, la radioterapia o la extirpación quirúrgica de los ovarios.

A medida que envejecemos, nuestro ciclo reproductivo comienza a ralentizarse, preparándose para detenerse. A medida que nos acercamos a la menopausia, los ovarios que almacenan y liberan óvulos, dejan de hacerlo y producen menos estrógenos produciéndose una variación del ciclo menstrual, hasta que este, se detiene definitivamente. Durante este periodo de variación hormonal, se producen también cambios físicos. El cuerpo se está adaptando a los propios cambios hormonales.  El estrógeno también influye en la forma en que nuestro cuerpo utiliza el calcio y mantiene los niveles de colesterol en la sangre.

¿Se pueden tratar los síntomas ?

Es un proceso natural irreversible por el que pasa nuestro cuerpo.

Los síntomas “desagradables” pueden atenuarse con opciones de tratamiento.

Los principales tipos de tratamiento son:

  1. Terapia hormonal.
  2. Tratamientos no hormonales.

Terapia hormonal: Poco recomendada, si no es para casos muy especiales. Es totalmente necesario consultar con tu ginecólogo.

Cuando los ovarios ya no producen suficiente estrógeno y progesterona, la terapia hormonal puede compensar las hormonas perdidas. La terapia hormonal aumenta los niveles hormonales y puede aliviar síntomas como sofocos y sequedad vaginal. También puede ayudar a prevenir la osteoporosis.

Hay dos tipos principales de terapia hormonal:

  1. Terapia con estrógenos. La terapia con estrógenos no es un buen tratamiento para personas con útero.
  2. Terapia combinada con estrógeno y progesterona o progestina (progesterona sintética. Este tipo de terapia hormonal es para personas que todavía tienen su útero.

Los riesgos para la salud de la terapia hormonal incluyen:

  • Cáncer de endometrio (en terapia con estrógenos manteniendo el útero).
  • Cálculos biliares y problemas de vesícula biliar.
  • Coágulos de sangre.
  • Trombosis venosa profunda.
  • Embolia pulmonar.
  • Accidente cerebrovascular.
¿Cuáles son las terapias no hormonales para la menopausia?

Los tratamientos no hormonales incluyen cambios en la dieta y estilo de vida. Estos tratamientos suelen ser la mejor opción, sobre todo para personas que tienen otras afecciones médicas o que recientemente han sido tratadas por cáncer de mama.

Los principales tratamientos no hormonales incluyen:

  1. Cambios en tu dieta.
  2. Evitar los desencadenantes de los sofocos.
  3. Hacer ejercicio.
  4. Unirse a grupos con la misma situación.
  5. Especialidades farmacéuticas especificas sintomáticas y suplementación

Dieta

  • Limitar la cantidad de cafeína que consumes todos los días.
  • Reducir el consumo de alimentos picantes que puede provocar que los sofocos sean menos severos.
  • Agregar a la dieta alimentos que contengan estrógeno vegetal (fitoestrógenos-Isoflavonas)
  • Semilla de lino.

Evitar los desencadenantes de los sofocos

  • Mantener el dormitorio fresco durante la noche
  • Usar capas de ropa
  • Dejar de fumar
  • Perder peso

Hacer ejercicio

El ejercicio activo o más tranquilo como el yoga, pilates…. es importante sobre todo para mantener el peso, facilitar el sueño, mejorar el estado de ánimo y aliviar miedos o ansiedades.

Unirse a grupos de menopausia

Hablar grupalmente con otras personas que están pasando por la menopausia puede suponer un gran alivio para dar respuesta a inquietudes.

Especialidades farmacéuticas especificas sintomáticas y suplementación

Podemos hacer frente a mucha sintomatología “incomoda” derivada de la menopausia utilizando especialidades farmacéuticas y suplementación que mejoren los síntomas a nivel general y a nivel especifico, mejorando por ejemplo la sequedad vaginal, ocular, el estado de ánimo, y realizando prevención de potenciales efectos colaterales como la osteoporosis o patologías cardiovasculares.

¡Consúltanos, podemos ayudarte!

¿Cuáles son los riesgos para la salud a largo plazo asociados a la menopausia?

Los riesgos dependen de muchos factores:

  • Antecedentes familiares
  • Estado de salud antes de la menopausia
  • Estilo de vida

Los principales riesgos para la salud son:

  1. Osteoporosis

La osteoporosis es una enfermedad que se caracteriza por una disminución de la densidad de los huesos a causa de la pérdida del tejido óseo normal. Esto conlleva una disminución de la resistencia del hueso frente a los traumatismos o la carga, con la consiguiente aparición de fracturas.

Las personas pierden un promedio del 25% de su masa ósea desde el momento de la menopausia hasta los 60 años como consecuencia de la bajada de los estrógenos. El control se realiza a través de una prueba denominada densitometría ósea para evaluar la cantidad de calcio y otros minerales en el hueso.

  1. Riesgo cardiovascular

A partir de los 50 años cuando las mujeres entran en la menopausia y se produce una bajada de los estrógenos, el colesterol malo (LDL) puede aumentar hasta un 15% depositándose la placa de grasa en las arterias (ateroesclerosis) y produciendo un mayor riesgo de patología cardiovascular.

 

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