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¿Qué es la dispepsia funcional?

¿Qué es la dispepsia funcional?

La dispepsia funcional es un tipo de indigestión crónica: dolor de estómago, sensación de saciedad o hinchazón durante y después de las comidas. Se le diagnostica como tal cuando no se puede encontrar una causa obvia para los síntomas.  Muchas veces el sistema nervioso está involucrado. El estrés y la ansiedad sostenida pueden desencadenar la sintomatología.

¿Cuáles son los síntomas de la dispepsia funcional?

Los síntomas de dispepsia son esporádicos, aparecen y desaparecen sin razones claras y es difícil saber si hay un desencadenante en particular que los mejora o empeora. Si bien la dispepsia funcional es crónica, puede desaparecer por un periodo de tiempo y luego regresar de nuevo por razones desconocidas. Para ser diagnosticada, es necesario haber tenido síntomas durante los últimos tres meses de manera persistente.

Algunos de estos síntomas son:

  • Dolor epigástrico (dolor debajo de la caja torácica)
  • Estómago hinchado, especialmente después de comer.
  • Sentirse “lleno” muy rápidamente después o durante la comida, o pérdida del apetito.
  • Acidez estomacal
  • Reflujo ácido. El ácido estomacal sube desde el estómago a través del esófago, lo que provoca una sensación de ardor y, a menudo, un sabor amargo en la boca.
  • Náuseas y vómitos. En casos severos, la saciedad y la pérdida de apetito pueden convertirse en náuseas o vómitos reales.

¿Es dispepsia funcional o gastritis?

La gastritis y la dispepsia comparten muchos síntomas. La gastritis, que es la inflamación del revestimiento del estómago, generalmente tiene una causa identificable. Puede ser debida a una infección bacteriana, el uso excesivo de ciertos medicamentos que erosionan el revestimiento del estómago o demasiado ácido estomacal, y, por tanto, la gastritis puede identificarse.

¿Qué causa la dispepsia funcional?

  1. Deterioro en el acomodamiento y vaciado del estómago. El estómago se relaja y se expande para acomodar los alimentos, pero en algunas personas, esta función puede verse afectada, lo que lleva a una sensación de saciedad constante. Por otra parte, el vaciado de alimentos del estómago al intestino puede ser incorrecto provocando que los alimentos se acumulen, se generen gases y se produzca una reproducción anómala de bacterias al permanecer demasiado tiempo la comida en el estómago.
  2. Alergias alimentarias. Una alergia alimentaria no diagnosticada, podría estar produciendo una respuesta inflamatoria en el intestino. Algunas personas con Dispepsia funcional tienen el recuento de glóbulos blancos más altos, lo que sugiere que el sistema inmunitario intestinal está activado dando respuesta a los síntomas de náuseas, gases e inflamación. La inflamación podría ser la causa de la hinchazón y el dolor.
  3. Helicobácter pyloriEsta infección bacteriana común puede causar inflamación crónica (gastritis) en algunas personas, así como erosionar el revestimiento mucoso que protege el estómago contra el ácido gástrico. La infección por H. pylori puede provocar una variedad de efectos secundarios. Algunas personas con Dispepsia funcional mejoran después del tratamiento de H. pylori.
  4. Hipersensibilidad del sistema nervioso. Algunas personas son muy sensibles y pueden tener una respuesta física digestiva al estrés y a los factores emocionales.

¿Qué factores de riesgo contribuyen a la dispepsia funcional?

  • Antecedentes de infección por Helicobacter pylori.
  • Algunas enfermedades como la ulcera de estómago o el reflujo gastroesofágico. También pueden producir dispepsia algunas anomalías de los conductos del páncreas y/o conductos biliares o el hipotiroidismo.
  • Consumo prolongado de algunos medicamentos, especialmente, los antiinflamatorios no esteroideos (aspirina, ibuprofeno y naproxeno)
  • Tabaquismo y el alcoholismo crónico.
  • Obesidad
  • Dietas pobres en fibra y masticar la comida de manera incorrecta.
  • Estrés prolongado. La ansiedad por sí misma no causa dispepsia, pero puede empeorarla.
  • Falta de ejercicio físico.

¿Cómo se trata la dispepsia funcional?

Si no se puede encontrar una causa directa, las opciones de tratamiento se centrarán en controlar los síntomas con un proceso de prueba y error.

El tratamiento puede incluir:

  • Medicamentos para reducir el ácido estomacal.
  • Medicamentos para promover que los alimentos pasen más rápidamente del estómago al intestino y así evitar la proliferación bacteriana.
  • Antidepresivos a dosis bajas que den soporte en la modulación de los desencadenantes psicológicos. Algunos también ayudan a que el estómago se relaje durante la digestión, permitiéndole expandirse más para acomodar los alimentos.

Tratamiento integrativo

  1. Fitoterapia: Las preparaciones herbales combinadas son muy eficaces en el tratamiento de los síntomas de algunas personas. Una combinación de menta y aceite de alcaravea es una de las fórmulas más recetadas para estimular la motilidad y, al mismo tiempo, calmar y sedar el sistema digestivo.
  2. Acupuntura: algunos estudios informan de una mejora importante con tratamiento de acupuntura.
  3. Terapia conductual: Ciertas técnicas de mente y cuerpo pueden ayudar a mejorar los síntomas. Las técnicas de relajación; meditación, mindfulness i yoga son realmente efectivas al contribuir a un sistema nervioso y digestivo más regulados.
  4. Cambios en la dieta: Vigilar que alimentos son susceptibles de desencadenar los síntomas y evitarlos, así como comer raciones más pequeñas y masticar a fondo.
  5. Cambios en el estilo de vida: perder peso, hacer más ejercicio, dormir lo suficiente y reducir los factores de estrés en nuestras vidas mejorará tus síntomas digestivos.

 

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La Diarrea del viajero

¿Qué es la diarrea del viajero?

La diarrea del viajero es el término utilizado para las evacuaciones intestinales sueltas o acuosas. La diarrea del viajero suele manifestarse dentro de los 10 días posteriores al viaje a un área con mala higiene pública. Es la enfermedad más común en los viajeros.

¿Qué causa la diarrea del viajero?

Es causada por beber agua o comer alimentos con bacterias, virus o parásitos. La mayoría de las diarreas del viajero se deben a bacterias. La diarrea por virus y parásitos es menos común. El contagio suele ser producido por:

  • Almacenar alimentos de manera insegura
  • Manipular y preparar los alimentos de manera insegura
  • No limpiar correctamente superficies y utensilios de cocina.
¿Quién es susceptible de tener diarrea del viajero?

Estás en riesgo de padecer esta afección si viajas a un país que tiene malas condiciones de higiene y saneamiento público. La falta de higiene en los restaurantes locales también es un factor de riesgo. Los lugares que tienen el mayor riesgo a menudo se encuentran en:

  • África
  • Asia
  • América Central y del Sur
  • El medio Oriente

Si viajas a un país en vías de desarrollo, es más probable que contraigas esta enfermedad si comes o bebes:

  • En puestos de comida y bebida de la calle.
  • Si consumes agua no embotellada.
  • Si comes verduras o frutas frescas lavadas con agua no potable.

También corres un mayor riesgo si de origen, ya tiene problemas gastrointestinales.

¿Cuáles son los síntomas de la diarrea del viajero?

El síntoma principal se manifiesta a través de deposiciones con heces sueltas que ocurren repentinamente. Las heces pueden ser acuosas. Otros síntomas pueden incluir:

  • Náuseas
  • Vómitos
  • Hinchazón
  • Dolor o calambres en el vientre
  • Sangre en las heces
  • Dificultad para poder esperar a defecar
  • Sensación de cansancio
  • Fiebre

En la mayoría de los casos, los síntomas duran menos de una semana.

¿Cómo se trata la diarrea del viajero?

La diarrea del viajero a menudo desaparece en unos pocos días. A menudo, el único tratamiento es la dieta y la reposición de líquidos. Si los síntomas no mejoran, será necesario consultar al médico o farmacéutico.

¿Cuáles son las posibles complicaciones de la diarrea del viajero?

La pérdida de líquido corporal por diarrea y vómitos puede provocar deshidratación. Es necesario estar muy atento si no se orina tanto como de costumbre.

Un pequeño número de personas puede desarrollar el síndrome del intestino irritable post infeccioso causando síntomas como:

  • Diarrea a largo plazo
  • Dolor de vientre y calambres
  • Hinchazón
¿Qué puedo hacer para prevenir la diarrea del viajero?

Pueden tomarse medidas para prevenir la diarrea del viajero.

Utiliza únicamente agua hervida o desinfectada químicamente para:

  • Beber
  • Hacer té o café
  • Cepillado de dientes
  • Lavado de frutas y verduras
  • Lavado de las superficies de latas, y botellas de alimentos o bebidas

No coma alimentos como:

  • Frutas, verduras o ensaladas verdes crudas
  • Leche, queso, helado o yogur sin pasteurizar
  • Carne cruda
  • Mariscos
  • Cualquier pez capturado en arrecifes tropicales en lugar de mar abierto.
  • Condimentos situados en la mesa, como kétchup, mostaza, salsas o aderezos.

También asegúrate de:

  • No comer alimentos de fuentes desconocidas.
  • No poner hielo en las bebidas.
  • Solo toma bebidas embotelladas y selladas.
  • Usa pajitas para beber en lugar de beber directamente de vasos o tazas
¿Cuándo debo consultar al médico?

Debes de consultar al médico si:

  • Tienes diarrea severa o con sangre
  • Tienes dolor abdominal que empeora o no desaparece
  • Tienes fiebre alta
  • No estás mejorando en unos pocos días.
  • Tiene signos de deshidratación, como orinar menos.
¿Cuál es el tratamiento para la diarrea del viajero?

Dado que la mayoría de los episodios se resuelven de manera espontánea, no se requiere un tratamiento específico y basta con adoptar medidas dietéticas (dieta para la diarrea) y de rehidratación oral.

El tratamiento antibiótico puede ser necesario en los casos más graves (fiebre, moco o sangre en las heces…) y en ese caso debes consultar al médico. El uso de probióticos totalmente indicado para restablecer la flora intestinal una vez superado el episodio agudo de la diarrea del viajero.

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¿Qué es la osteoporosis?

¿Qué es la osteoporosis?

Los huesos son lo suficientemente densos y fuertes para soportar nuestro peso y absorber la mayoría de impactos. A medida que envejecemos, los huesos pierden de manera natural parte de su densidad y capacidad para regenerarse.

La osteoporosis es una enfermedad que debilita los huesos. Se pierde densidad/masa ósea, provocando más probabilidades de sufrir fracturas. Los huesos más comúnmente afectados son:

  • Caderas
  • Muñecas.
  • Columna vertebral

Es importante detectar a tiempo y poder controlarla sobre todo si tienes antecedentes familiares, o has entrado en la etapa de la menopausia. El diagnostico se realiza a través de una prueba medica denominada densitometría ósea.

El paso previo de la osteoporosis se denomina osteopenia (densidad ósea reducida), que puede convertirse en osteoporosis si no se toman las medidas adecuadas.

¿Cuáles son los síntomas?

La osteoporosis es una enfermedad silenciosa que no presenta síntomas. El “síntoma” más común es la rotura repentina de un hueso, especialmente después de una pequeña caída o accidente menor que normalmente no provocaría esta rotura.

Aunque la osteoporosis no causa síntomas directamente, puede intuirse si se dan una serie de señales:

  • Perder centímetros de altura.
  • Cambios en la postura natural (inclinarse más hacia adelante).
  • Dificultad para respirar (si los discos de la columna están lo suficientemente comprimidos como para reducir la capacidad pulmonar).
  • Dolor lumbar.
Factores de riesgo de osteoporosis

Cualquier persona puede desarrollar osteoporosis, pero existen factores de riesgo y de predisposición:

  • Personas mayores de 50 años, mujeres y sobre todo en etapa postmenopáusica.
  • Personas con antecedentes familiares.
  • Personas de estructura ósea pequeña y delgadas por tener de manera natural, menos masa ósea, y por tanto cualquier perdida puede afectarles más.
  • Personas fumadoras
  • Beber alcohol con regularidad
  • Algunas enfermedades como:
    • Trastornos endocrinos: Tiroides y Diabetes.
    • Enfermedades gastrointestinales: enfermedad celíaca y enfermedad inflamatoria intestinal.
    • Trastornos autoinmunes que afectan a los huesos como la artritis reumatoide.
    • Cánceres que afectan la sangre como el mieloma múltiple.
  • Algunos medicamentos como:
    • Diuréticos
    • Corticosteroides
    • Terapia hormonal para el cáncer
    • Anticoagulantes
    • Inhibidores de la bomba de protones
  • Dieta que no permita obtener suficiente calcio o vitamina D.
  • No hacer suficiente ejercicio físico.
¿Cómo se diagnostica la osteoporosis?

Se diagnostica la osteoporosis a través de una prueba de densidad ósea (densitometría ósea). Utiliza rayos X para medir la cantidad de calcio y otros minerales que hay en los huesos.

¿Cómo se trata la osteoporosis?

Tiene por objetivo desacelerar la pérdida ósea y fortalecer el tejido óseo existente. La parte más importante del tratamiento de la osteoporosis es prevenir las fracturas óseas.

Los tratamientos más comunes para la osteoporosis incluyen:

  1. Ejercicio regular para fortalecer los huesos y todo el tejido conectado a ellos (músculos, tendones y ligamentos). Caminar, yoga, pilates y tai chi son muy adecuados por mejorar la fuerza y ​​el equilibrio sin ejercer demasiada presión sobre los huesos.
  2. Suplementos de vitamina D y Calcio
  3. En caso de osteoporosis avanzada o alto riesgo de fracturas, puede ser necesario tomar medicamentos que solo un médico especializado puede recetar.

 

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¿Qué es el dolor?

¿Qué es el dolor?

Es una señal de nuestro sistema nervioso indicando que algo “anormal” está pasando en nuestro cuerpo. Es una sensación incomoda, desagradable y puede manifestarse como una sensación de pinchazo, hormigueo, picadura, ardor o molestia.

Precisamente, “el hecho de que sea desagradable es lo que hace que sea algo tan efectivo, tan esencial en la vida”. Avisa de la existencia de un peligro, antes de que quien lo sufre se pueda lesionar. Sirve para provocar evitar ese peligro.

Cuatro patologías son las más frecuentes: la artrosis, la migraña, los dolores lumbares y los cervicales.

¿Cuál es la diferencia entre dolor agudo y crónico?

El dolor agudo suele aparecer repentinamente y es causado por algo específico. Es de calidad nítida. El agudo no suele durar más de seis meses. Desaparece cuando ya no existe una causa subyacente para tenerlo.

Las causas incluyen, por ejemplo, una respuesta a:

  • Cirugía.
  • Rotura de huesos.
  • Problemas dentales.
  • Quemaduras o cortes.
  • Parto……

Una vez que la causa desaparece, este también desaparece y podemos continuar con nuestra vida normal.

El dolor crónico es continuo y suele durar más de seis meses. Este tipo puede tener una causa crónica o puede continuar incluso después de que la lesión o enfermedad que lo causó haya sanado o desaparecido. Las señales permanecen activas en el sistema nervioso durante semanas, meses o años. Algunas personas lo sufren incluso cuando no hay ninguna lesión o daño corporal actual aparente.

Está relacionado con afecciones como:

  • Dolor de cabeza.
  • Cáncer.
  • Dolor de espalda.
  • Fibromialgia……

Comporta estrés, provocando:

  • Tensión muscular.
  • Capacidad limitada para movernos.
  • Falta de energía.
  • Cambios en los patrones del sueño.
  • Estado de ánimo decaído. Ansiedad. Depresión.
  • Enojo
  • Miedo a volver a lesionarse limitando la capacidad de volver a realizar actividades vinculadas a la lesión y que altera nuestra calidad de vida.

 

¿Qué ocurre en el cerebro al sentir dolor?

“El mejor juez eres tú”.

En cada persona es distinto. Un mismo dolor puede ser percibido por dos personas de una manera muy diferente. La realidad es que se trata de una percepción personal, experiencia sensorial y emocional desagradable, pero cuya tolerancia personal está influenciada por factores biológicos, psicológicos y sociales. Por ejemplo, si pienso que está provocado por una enfermedad grave, la percepción será mayor que si no le doy tanta importancia, entonces, esa sensación descenderá. Si estoy distraído, puede parecer que haya disminuido durante este tiempo de distracción.

El dolor es útil: nos alerta del daño que se está produciendo en alguna parte del cuerpo. Sin embargo, la intensidad no está directamente relacionada con la cantidad de daño en el tejido. El sistema nervioso central examina las señales que recibe, a lo que se suma la memoria, los procesos de razonamiento, las emociones, las consideraciones para dar una respuesta, que puede que no sea para nada acorde con lo que en realidad nos está pasando.

El daño de los tejidos activa los sensores del dolor que están situados estratégicamente en terminaciones nerviosas de todo nuestro cuerpo. Una vez activados, los sensores generan señales eléctricas que se propagan a través de la médula espinal hacia determinadas áreas del cerebro, donde se procesa la información y se evalúa la mejor respuesta. En la percepción y evaluación del participan muchas zonas del cerebro, incluyendo áreas estrechamente relacionadas con las emociones como el sistema límbico. Esto explica el componente subjetivo asociado y su memoria.

Mientras que el agudo es claramente útil, la situación cambia cuando se prolonga en el tiempo, como ocurre en la artritis o durante una hernia discal. Este malestar continuo puede producir modificaciones permanentes en los circuitos cerebrales que lo gestionan. Nuestro cerebro queda atrapado en una especie de “circulo” patológico, en el que los estímulos dolorosos generan de forma recurrente una sensación aumentada de dolor, que puede llegar a hacerse insoportable. Este malestar crónico carece de utilidad, es aberrante, y debe ser estudiado y tratado para intentar romper el círculo vicioso que lo amplifica.

El dolor y el estrés

El estrés puede aumentar la percepción del dolor por asociación bioquímica dolor-liberación neurotransmisores del estrés.  El cerebro ante estrés, puede erróneamente suponer un incremento de la sensibilidad al dolor provocando esta percepción que puede no ser del todo real.

El aumento de la sensibilidad es, casi siempre, la característica fundamental del dolor persistente. El dolor es normal, pero los procesos que subyacen están alterados. Cuando se producen cambios en la médula espinal, el cerebro puede dejar de recibir información precisa de lo que realmente pasa, existe un amplificador o distorsionador. El cerebro está siendo informado de que hay más peligro en los tejidos del que realmente existe. La respuesta del cerebro se basa ahora en una información errónea sobre la salud de los tejidos.

Tratamiento del dolor

Para aliviar el dolor, los médicos disponen de muchas herramientas farmacológicas como los anestésicos, que inyectados localmente bloquean la transmisión de los impulsos eléctricos, de manera que la información dolorosa no alcanza nuestro cerebro. Es lo que ocurre, por ejemplo, en la anestesia epidural, utilizada para controlar el dolor durante el parto.

Analgésicos y antiinflamatorios (alivian el dolor al inhibir la inflamación, un factor notablemente potenciador del dolor) son los fármacos más utilizados. Existen fármacos muy eficaces, aunque deben utilizarse bajo la supervisión estricta de especialistas debido a sus efectos de potencial adictivo.

Para el tratamiento del dolor crónico se suele buscar también la manera de reducir la asociación errónea estímulos y emociones asociadas y que potencian el dolor. Se realiza a través de una intervención interdisciplinar de médicos, fisioterapeutas y psicólogos.

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Las Contracturas Musculares.

Las Contracturas Musculares

Las contracturas musculares son un endurecimiento o acortamiento de los músculos. Es una contracción continuada e involuntaria del músculo que pierde su elasticidad, o de algunas de sus fibras, y que aparece al realizar un esfuerzo. Provoca rigidez en las articulaciones y puede ocurrir en cualquier articulación. Se manifiesta con inflamación, dolor y alteración de la función normal del músculo.

Puede aparecer cuando se realiza una actividad física inapropiada, al acabarla, o de forma residual, tras haber sufrido una lesión.

Las contracturas más frecuentes se dan en la zona cervical y en la musculatura de la espalda. No se trata de una lesión grave, pero puede ser muy molesta para realizar las actividades cotidianas.

¿Qué favorece la aparición de contracturas?

Favorece la aparición de contracturas los siguientes factores:

  1. Una vida sedentaria. Las personas que no realizan ejercicio físico de manera habitual pueden sufrir contracturas al realizar un esfuerzo muscular.
  2. Una postura estática: Estar durante mucho tiempo en una misma postura puede provocar una contractura muscular postural.
  3. La edad: El envejecimiento provoca que los músculos pierdan elasticidad favoreciendo las contracturas al realizar un sobre esfuerzo.
  4. El estrés: El estrés conlleva tensión muscular constante provocando contracturas involuntarias.
  5. Deporte: Para evitar contracturas cuando realizas deporte es importante preparar el musculo con un calentamiento previo.
  6. Deshidratación: La falta de agua y de otros componentes como el magnesio, el potasio, la glucosa o el sodio puede aumentar las posibilidades de sufrir una contractura o un calambre, ya que son totalmente necesarios para el buen funcionamiento de las células musculares.
¿Cómo prevenir las contracturas?
  1. Calentar los músculos antes de realizar ejercicio.
  2. Realizar cambios en la postura cada cierto tiempo.
  3. Realizar estiramientos cada dos horas durante dos o tres minutos.
  4. Beber agua suficiente y de forma regular durante todo el día.
  5. Seguir una dieta equilibrada y rica en calcio, potasio y magnesio.
  6. Evitar el estrés y dormir las horas necesarias de sueño.
Tratamiento

En cuanto aparece una contractura, es preferible suspender toda actividad física para que el músculo pueda descansar y aplicar una fuente de calor en la zona del dolor (compresas calientes, ducha caliente, parches, almohada eléctrica…) y realizar masajes para relajar el músculo.

Además de la fuente de calor, los masajes y el reposo, puede ser necesaria medicación cuando el dolor es intenso (miorrelajantes y antiinflamatorios) que han de ser prescritos por un médico.

Soluciones naturales contra las contracturas musculares

Existen soluciones más naturales para las contracturas musculares sin tener que recurrir, si no es muy necesario, a los medicamentos:

  1. Compuestos de pasiflora (relajante y analgésica) y grosellero negro (antiinflamatoria).
  2. Magnesio: su escasez puede provocar debilidad muscular entre otros muchos síntomas y en las contracturas es muy necesario la toma de suplementos de magnesio.
  3. El aceite de hipérico, hierba de San Juan (antiinflamatorio).
  4. Baños de sal gorda. Se le puede añadir al agua caliente algún aceite esencial, como la verbena, la lavanda o el romero para potenciar su efecto.
  5. Cremas o geles a base de plantas: gel de árnica de Algemica (K64 GEL ÁRNICA CBD). Esta fórmula se basa en una sinergia de extractos vegetales de elevada eficacia, como son el árnica, el aloe vera y el cannabidiol (CBD) del cáñamo y los aceites esenciales de pino, eucalipto y gaulteria y mentol. K64 Gel Árnica proporciona una mejora en el movimiento articular generando bienestar en los músculos y las articulaciones, facilitando la elasticidad y la recuperación estructural.
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La Artrosis

La Artrosis

La artrosis, también conocida como osteoartrosis u osteoartritis, es una enfermedad articular degenerativa que afecta tanto al cartílago como al hueso y tejidos blandos de la articulación.

Forma parte de las enfermedades reumáticas y, dentro de esta clasificación, es un tipo de artritis. Puede darse en cadera, rodillas, manos, pies y columna vertebral, siendo las tres primeras las más frecuentes. Produce dolor y afecta directamente la movilidad y autonomía de la persona que la sufre.

Ocurre cuando el cartílago que recubre las articulaciones y que es como un amortiguador y un lubricante que ayuda a que los huesos se muevan entre sí de manera suave y segura, se desgasta o daña, y los huesos se rozan cuando se usa esa articulación provocando dolor.

Tipos de artrosis
  1. La artrosis primaria es la forma más común, y es causada por el desgaste normal del uso de las articulaciones a lo largo de la vida.
  2. La artrosis secundaria ocurre cuando una lesión o traumatismo daña directamente una de las articulaciones lo suficiente como para causarla.

Otras formas de artritis (específicamente artritis inflamatoria) pueden causar artrosis. Incluyen:

  • Artritis reumatoide.
  • Artritis psoriásica
¿Qué tan común es la artrosis?

La artrosis es muy común. Los expertos estiman que más del 80% de los adultos mayores de 55 años la padecen, aunque algunos nunca experimentarán síntomas.

Síntomas de la artrosis

Los síntomas más comunes incluyen:

  • Dolor en una articulación, especialmente cuando la mueves.
  • Hinchazón cerca de la articulación.
  • Una disminución del rango de movimiento.
  • La articulación se deforma.
Factores de riesgo de la artrosis

Cualquiera puede desarrollar artrosis, pero existen factores de riesgo y de predisposición:

  • Adultos mayores de 55 años y mujeres postmenopáusicas.
  • Obesidad (tener un IMC, superior a 30), o sobrepeso (tener un IMC superior a 25).
  • Algunas enfermedades:
    • Colesterol alto
    • Algunas enfermedades autoinmunes que afecten a las articulaciones como artritis reumatoide.
¿Cómo se diagnostica la artrosis?

Se diagnostica con un examen físico y pruebas de imágenes (rayos X, resonancia magnética o tomografía computarizada). Es posible que se necesiten análisis de sangre para descartar otras afecciones o problemas que causen síntomas similares.

¿Cómo se trata la artrosis?

No existe cura para la artrosis y no es posible regenerar el cartílago de las articulaciones afectadas. El tratamiento consiste en utilizar medidas preventivas y de control de síntomas.

Los tratamientos más comunes incluyen:

  • Medicamentos: Los analgésicos de venta libre pueden ayudar a reducir el dolor y la inflamación tanto por vía oral como por vía tópica.
  • Ejercicio: Mover las articulaciones puede aliviar la rigidez y fortalecer los músculos que las rodean. Las actividades de bajo impacto acuáticas y el entrenamiento con pesas son muy recomendables.
  • Dispositivos de soporte: el uso de plantillas para zapatos puede estabilizar las articulaciones. Usar un bastón o un andador puede aliviar la presión sobre las articulaciones afectadas y permitir también moverse con más seguridad.
  • Terapias de calor y frío: la aplicación de calor o frío en las articulaciones afectadas puede ayudar a aliviar el dolor y la rigidez.
  • Terapias integrativas complementarias: acupuntura, masajes, meditación, tai chi y suplementos nutricionales dietéticos que podemos recomendarte en base a tus necesidades. Nuestro programa ARTICULATE personalizado te permitirá afrontar la artrosis con menor dolor e impedir que avance. Consúltanos.
¿Cómo puedo prevenir la artrosis?

La mejor manera de prevenir la osteoartritis es mantener una buena salud general, que incluya:

  • Evitar el tabaco.
  • Hacer ejercicio de bajo impacto.
  • Dieta saludable antiinflamatoria.
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El Sistema Musculoesquelético

¿Qué es el sistema musculoesquelético?

El sistema musculoesquelético está formado por los huesos, cartílagos, ligamentos, tendones y tejidos conectivos. Soportan el peso de tu cuerpo, mantienen tu postura y te ayudan a moverte.

Una amplia gama de trastornos y afecciones pueden provocar problemas en el sistema, causando dolor y limitando el movimiento:

  1. Envejecimiento: Durante el proceso natural de envejecimiento, los huesos pierden su densidad pudiendo provocar osteoporosis y fracturas óseas. A su vez, los músculos pierden masa y el cartílago comienza a desgastarse provocando dolor, rigidez y disminución del rango de movimiento. Después de una lesión, es posible que no puedas recuperarte tan rápido como cuando eras más joven.
  2. Artritis: El dolor, la inflamación y la rigidez de las articulaciones son el resultado de la artritis. Las personas mayores tienen más probabilidades de sufrir osteoartritis debido a que el cartílago dentro de las articulaciones se rompe, pero puede afectar a personas de todas las edades. Otros tipos de artritis también causan dolor e inflamación en las articulaciones, incluida la artritis reumatoide, la espondilitis anquilosante y la gota.
  3. Problemas de espalda: El dolor de espalda y los espasmos musculares pueden ser el resultado de distensiones musculares o lesiones como una hernia discal. Algunas afecciones, incluidas la estenosis espinal y la escoliosis, causan problemas estructurales en la espalda provocando dolor y movilidad limitada. Todo el mundo tiene dolor en los músculos y las articulaciones de vez en cuando y una de las afecciones musculoesqueléticas más comunes del dolor de espalda es la lumbalgia.
  4. Anomalías congénitas: las anomalías congénitas pueden afectar la apariencia, estructura y función del cuerpo como el pie zambo (pie equino) de los bebés.
  5. Enfermedades: una amplia gama de enfermedades afecta el funcionamiento de los huesos, los músculos y los tejidos conectivos como la osteonecrosis, la displasia fibrosa, entre otras, el cáncer de huesos y los tumores que crecen en el tejido conectivo (sarcomas).
  6. Lesiones: Cientos de lesiones pueden afectar huesos, cartílagos, músculos y tejidos conectivos. El uso excesivo de una articulación puede provocar lesiones, como el síndrome del túnel carpiano, la bursitis y la tendinitis. Los accidentes y traumatismos pueden provocar esguinces, desgarros musculares, fracturas de huesos y lesiones de tendones, ligamentos y otros tejidos blandos.

¿Cómo mantener sano tu sistema musculoesquelético?

La mejor manera de cuidar tu sistema musculoesquelético es mantener una buena salud en general:

  • Haz ejercicio con regularidad combinando ejercicios de fuerza y actividad cardiovascular.
  • Duerme lo suficiente para que huesos y músculos puedan recuperarse y reconstruirse.
  • Mantén un peso saludable. Los kilos de más ejercen presión sobre los huesos y las articulaciones, provocando problemas en ellos.
  • Come saludablemente evitando alimentos pro inflamatorios.
  • Evita el tabaco. Fumar disminuye el flujo sanguíneo en huesos, músculos y tejidos blandos.
  • Realízate chequeos regulares afines a tu edad como una densitometría ósea si estas en el periodo de la menopausia.

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La Menopausia

La Menopausia

La menopausia es el momento que marca el final de los ciclos menstruales. Se diagnostica después de que transcurren doce meses sin que tengas un período menstrual o regla y suele producirse entre los 40 y 50 años. Es una parte natural del propio envejecimiento y marca el final de los años reproductivos.

¿Cuáles son las tres etapas de la menopausia?

El proceso es gradual y ocurre en tres etapas:

  1. Perimenopausia o “transición a la menopausia”: La perimenopausia puede comenzar de 8 a 10 años antes de la menopausia, cuando los ovarios producen gradualmente menos estrógeno. Por lo general, se inicia hacia los 40 años. La perimenopausia dura hasta la menopausia, momento en el que los ovarios dejan de liberar óvulos. En los últimos uno o dos años de la perimenopausia, la caída de estrógeno se acelera. En esta etapa, muchas personas pueden experimentar síntomas como sofocos y cambios en los ciclos menstruales, aunque estos no desaparecen. Durante este tiempo, puedes quedar embarazada.
  2. Menopausia: Es el momento en el que ya no tienes períodos menstruales. En esta etapa, los ovarios dejan de liberar óvulos y dejan de producir la mayor parte de su estrógeno. Se estima que estas en ella, cuando no has tenido un período menstrual durante 12 meses consecutivos.
  3. Posmenopausia: Momento en el que has dejado de tener la regla durante un año entero. Durante esta etapa, los síntomas como los sofocos, pueden mejorar. Sin embargo, algunas personas continúan experimentando síntomas durante una década o más después de la transición a la menopausia. Como resultado de un nivel más bajo de estrógenos, las personas en la fase posmenopáusica tienen un mayor riesgo de padecer afecciones de salud, como la osteoporosis o enfermedades cardíacas.
¿Cuáles son los signos?

La transición comporta algunos, o todos los siguientes síntomas como consecuencia de los cambios hormonales:

  • Sofocos (una sensación repentina de calor que se extiende por el cuerpo).
  • Sudores nocturnos y/o sofocos.
  • Sequedad vaginal que provoca molestias durante las relaciones sexuales.
  • Necesidad de orinar con más frecuencia.
  • Dificultad para dormir (insomnio).
  • Cambios emocionales (irritabilidad, cambios de humor o depresión leve).
  • Piel seca, ojos secos o boca seca.
  • Sensibilidad en los senos.
  • Empeoramiento del síndrome premenstrual.
  • Reglas irregulares o que son más abundantes o más ligeras de lo habitual.

Algunas personas también pueden experimentar:

  • Se acelera el corazón.
  • Dolores de cabeza.
  • Dolores y molestias articulares y musculares.
  • Cambios en la libido (deseo sexual).
  • Dificultad para concentrarse o pérdidas de memoria (a menudo temporales).
  • Aumento de peso.
  • Caída del cabello.

No todas las mujeres experimentan todos los síntomas, ni con la misma intensidad.

¿Qué son los sofocos y por cuánto tiempo los tendré?

Los sofocos son uno de los síntomas más frecuentes de la menopausia. Es una breve sensación de calor. Además del calor, los sofocos también pueden aparecer junto con:

  • Cara sonrojada.
  • Transpiración.
  • Una sensación de escalofrío después del calor.

La intensidad, frecuencia y duración de los sofocos son distintos en cada mujer. Por lo general, los sofocos son menos intensos a medida que pasa el tiempo.

¿Por qué ocurre?

La menopausia cuando ocurre por sí sola (menopausia natural), es una parte natural del envejecimiento. La menopausia se define como un año completo sin sangrado menstrual, en ausencia de cualquier cirugía o condición médica que pueda causar que el sangrado se detenga, como los anticonceptivos hormonales, la radioterapia o la extirpación quirúrgica de los ovarios.

A medida que envejecemos, nuestro ciclo reproductivo comienza a ralentizarse, preparándose para detenerse. A medida que nos acercamos a la menopausia, los ovarios que almacenan y liberan óvulos, dejan de hacerlo y producen menos estrógenos produciéndose una variación del ciclo menstrual, hasta que este, se detiene definitivamente. Durante este periodo de variación hormonal, se producen también cambios físicos. El cuerpo se está adaptando a los propios cambios hormonales.  El estrógeno también influye en la forma en que nuestro cuerpo utiliza el calcio y mantiene los niveles de colesterol en la sangre.

¿Se pueden tratar los síntomas ?

Es un proceso natural irreversible por el que pasa nuestro cuerpo.

Los síntomas “desagradables” pueden atenuarse con opciones de tratamiento.

Los principales tipos de tratamiento son:

  1. Terapia hormonal.
  2. Tratamientos no hormonales.

Terapia hormonal: Poco recomendada, si no es para casos muy especiales. Es totalmente necesario consultar con tu ginecólogo.

Cuando los ovarios ya no producen suficiente estrógeno y progesterona, la terapia hormonal puede compensar las hormonas perdidas. La terapia hormonal aumenta los niveles hormonales y puede aliviar síntomas como sofocos y sequedad vaginal. También puede ayudar a prevenir la osteoporosis.

Hay dos tipos principales de terapia hormonal:

  1. Terapia con estrógenos. La terapia con estrógenos no es un buen tratamiento para personas con útero.
  2. Terapia combinada con estrógeno y progesterona o progestina (progesterona sintética. Este tipo de terapia hormonal es para personas que todavía tienen su útero.

Los riesgos para la salud de la terapia hormonal incluyen:

  • Cáncer de endometrio (en terapia con estrógenos manteniendo el útero).
  • Cálculos biliares y problemas de vesícula biliar.
  • Coágulos de sangre.
  • Trombosis venosa profunda.
  • Embolia pulmonar.
  • Accidente cerebrovascular.
¿Cuáles son las terapias no hormonales para la menopausia?

Los tratamientos no hormonales incluyen cambios en la dieta y estilo de vida. Estos tratamientos suelen ser la mejor opción, sobre todo para personas que tienen otras afecciones médicas o que recientemente han sido tratadas por cáncer de mama.

Los principales tratamientos no hormonales incluyen:

  1. Cambios en tu dieta.
  2. Evitar los desencadenantes de los sofocos.
  3. Hacer ejercicio.
  4. Unirse a grupos con la misma situación.
  5. Especialidades farmacéuticas especificas sintomáticas y suplementación

Dieta

  • Limitar la cantidad de cafeína que consumes todos los días.
  • Reducir el consumo de alimentos picantes que puede provocar que los sofocos sean menos severos.
  • Agregar a la dieta alimentos que contengan estrógeno vegetal (fitoestrógenos-Isoflavonas)
  • Semilla de lino.

Evitar los desencadenantes de los sofocos

  • Mantener el dormitorio fresco durante la noche
  • Usar capas de ropa
  • Dejar de fumar
  • Perder peso

Hacer ejercicio

El ejercicio activo o más tranquilo como el yoga, pilates…. es importante sobre todo para mantener el peso, facilitar el sueño, mejorar el estado de ánimo y aliviar miedos o ansiedades.

Unirse a grupos de menopausia

Hablar grupalmente con otras personas que están pasando por la menopausia puede suponer un gran alivio para dar respuesta a inquietudes.

Especialidades farmacéuticas especificas sintomáticas y suplementación

Podemos hacer frente a mucha sintomatología “incomoda” derivada de la menopausia utilizando especialidades farmacéuticas y suplementación que mejoren los síntomas a nivel general y a nivel especifico, mejorando por ejemplo la sequedad vaginal, ocular, el estado de ánimo, y realizando prevención de potenciales efectos colaterales como la osteoporosis o patologías cardiovasculares.

¡Consúltanos, podemos ayudarte!

¿Cuáles son los riesgos para la salud a largo plazo asociados a la menopausia?

Los riesgos dependen de muchos factores:

  • Antecedentes familiares
  • Estado de salud antes de la menopausia
  • Estilo de vida

Los principales riesgos para la salud son:

  1. Osteoporosis

La osteoporosis es una enfermedad que se caracteriza por una disminución de la densidad de los huesos a causa de la pérdida del tejido óseo normal. Esto conlleva una disminución de la resistencia del hueso frente a los traumatismos o la carga, con la consiguiente aparición de fracturas.

Las personas pierden un promedio del 25% de su masa ósea desde el momento de la menopausia hasta los 60 años como consecuencia de la bajada de los estrógenos. El control se realiza a través de una prueba denominada densitometría ósea para evaluar la cantidad de calcio y otros minerales en el hueso.

  1. Riesgo cardiovascular

A partir de los 50 años cuando las mujeres entran en la menopausia y se produce una bajada de los estrógenos, el colesterol malo (LDL) puede aumentar hasta un 15% depositándose la placa de grasa en las arterias (ateroesclerosis) y produciendo un mayor riesgo de patología cardiovascular.

 

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La Fertilidad

¿Qué es la fertilidad?

La fertilidad es la capacidad natural de concebir un hijo. La fertilidad no es fácil para todos. Alrededor de un 11% de las parejas se enfrentarán a la infertilidad: la incapacidad de concebir de forma natural después de un año de relaciones sexuales sin protección.  La fertilidad no es sólo un problema de salud femenina, puede ser también masculina.  La infertilidad masculina, ya sea sola o junto con la infertilidad femenina, es la causa por la cual una pareja no puede quedar embarazada al menos en el 40% de las veces.

Señales de un problema de fertilidad

Es común que una pareja sólo descubra que tiene un problema de fertilidad después de haber intentado quedar embarazada sin éxito durante un año. Muchas causas de infertilidad no presentan síntomas evidentes. Sin embargo, los siguientes signos pueden indicar un problema que debe de abordarse con un profesional especializado.

  • Tienes 35 años o más y llevas seis meses intentando quedar embarazada.
  • Tienes menos de 35 años y has tenido relaciones sexuales sin protección durante un año sin quedar embarazada.
  • Ha tenido dos o más pérdidas de embarazos sucesivas.
  • Tiene algún factor de riesgo de infertilidad.

Los síntomas más comunes de un problema de fertilidad son:

  • Ciclos menstruales irregulares
  • Sangrado inusualmente ligero o muy abundante y dismenorrea intensa.
  • Dolor pélvico o dolor durante las relaciones sexuales.
  • Disfunción sexual (incluida la disfunción eréctil o la libido baja)

Causas de la infertilidad

  1. La fertilidad femenina alcanza su punto máximo entre los 18 y los 35 años, y después de los 35 años, comienza a disminuir rápidamente. La fertilidad masculina también disminuye con la edad, aunque no de una manera tan drástica.
  2. Enfermedades crónicas. Hay enfermedades no directamente relacionadas con el sistema reproductivo que pueden afectar a la fertilidad. Varias enfermedades crónicas, que, junto con sus tratamientos, pueden provocar problemas de fertilidad en personas de cualquier sexo, entre ellas:
  • Diabetes
  • Hipotiroidismo
  • Enfermedad periodontal (Inflamación de las encías, generalmente a causa de una mala higiene dental que provoca una acumulación de sarro)
  • Enfermedad celiaca no tratada
  1. Desequilibrios hormonales o enfermedades del sistema reproductivo
  • Los desequilibrios hormonales pueden reducir la fertilidad o incluso causar infertilidad. Por ejemplo, la endometriosis, el síndrome de ovario poliquístico y la insuficiencia ovárica prematura (también conocida como insuficiencia ovárica primaria ) pueden provocar infertilidad femenina. Los niveles bajos de testosterona pueden provocar infertilidad masculina.
  • Infección del tracto reproductivo. Las infecciones del tracto reproductivo pueden provocar infertilidad. La causa más común de estas infecciones son las enfermedades de transmisión sexual (ETS). Esto puede causar enfermedad inflamatoria pélvica (EPI) en el sistema reproductivo femenino. Los hombres también pueden volverse infértiles después de contraer una ETS.
  1. Efectos secundarios de los medicamentos

Algunos medicamentos pueden reducir la fertilidad , entre ellos:

  • Medicamentos para las alergias, que pueden secar el moco cervical.
  • Antidepresivos, que pueden causar problemas de fertilidad en los hombres.
  • Ciertos tipos de tratamiento del cáncer (radioterapia cerca de los órganos reproductivos)
  1. La obesidad es una de las principales causas de infertilidad que puede prevenirse. La obesidad puede causar problemas de ovulación y puede reducir la salud del esperma.
  1. Bloqueos o anomalías del tracto reproductivo

Problemas en los ovarios, las trompas de Falopio o el útero pueden causar problemas de fertilidad femenina. Problemas en los testículos, los conductos deferentes, la próstata o las vesículas seminales pueden causar infertilidad masculina.

Las obstrucciones o anomalías pueden estar presentes desde el nacimiento (anomalías congénitas), como resultado de una lesión o procedimientos médicos, o pueden ocurrir después de una enfermedad o infección. Lo más común es que las obstrucciones sean causadas por adherencias (tejido cicatricial).

  1. Hábitos de estilo de vida poco saludables. Fumar, beber en exceso y consumir drogas, puede reducir la fertilidad tanto masculina como femenina al igual que dormir poco, el estrés y una dieta poco saludable.
  1. Infertilidad por causas desconocidas. Aproximadamente una de cada cuatro parejas nunca descubre por qué no puede concebir. Esto se conoce como infertilidad inexplicable.

Cómo aumentar la fertilidad

Si bien algunas causas de infertilidad no se pueden superar sin tratamiento, puedes aumentar tus probabilidades de concepción con estas sencillas estrategias.

  1. Evita las duchas vaginales. Las duchas vaginales pueden eliminar el moco cervical que necesitas para quedar embarazada. Las duchas vaginales también pueden eliminar las bacterias “buenas”, lo que aumenta el riesgo de infección vaginal.
  2. Elije un buen lubricante que no afecte a la motilidad de los espermatozoides.
  3. Optimiza el tiempo en el que tienes relaciones sexuales realizándolas durante tu periodo fértil que dura entre cinco y ocho días, justo antes de la ovulación. Hay métodos para detectar la ovulación. Consúltanos.
  4. Tener relaciones sexuales con más frecuencia, pero no diariamente ya que los espermatozoides requieres uno o dos días para madurar y regenerarse por completo.
  5. Mejora tu salud general con hábitos de vida saludables.
  • Dieta saludable, con muchas verduras y frutas ricas en antioxidantes , grasas saludables como aceite de oliva y nueces, y proteínas saludables.
  • Hacer ejercicio , pero sin excederse.
  • Dormir lo suficiente por la noche.
  • Mantener un peso saludable: ni obeso, ni demasiado delgado.
  • Practicar técnicas de relajación como meditación, Mindfulness….
  • Tomar suplementos de ácido fólico y omega 3

Pruebas y tratamiento de fertilidad

Si te preocupa tener algún problema de fertilidad, la primera persona con la que debes hablar es con tu ginecólogo o urólogo para realizar algunas pruebas de fertilidad básicas y orientarte, en base a ellas, hacia el tratamiento de fertilidad más adecuado.

Cómo afrontar la infertilidad

Hacer frente a la infertilidad no es fácil. Cuando no se queda embarazada tan rápido como esperabas, es normal experimentar estrés. Las investigaciones han demostrado que las mujeres con infertilidad experimentan niveles similares de estrés psicológico que aquellas que se enfrentan a un cáncer, VIH y dolor crónico y este estrés, a su vez, no favorece al potencial embarazo.

Para controlar este estrés, necesitas adquirir el modelo de vida saludable que hemos comentado anteriormente: comer sano, hacer ejercicio, dormir lo suficiente, realizar terapias mente-cuerpo como el yoga, meditación, mindfulness… y acupuntura.

 

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La Dismenorrea o “Dolor de Regla”

La Dismenorrea o “Dolor de Regla”

¿Qué es la dismenorrea o dolor de regla?

La Dismenorrea o dolor de regla, es el término médico que se utiliza para identificar los períodos dolorosos antes o durante la menstruación. Además de dolor, es posible que tengas otros síntomas, como náuseas, fatiga y diarrea. Es común tener cólicos menstruales el día anterior o el día en que comienza tu período. Para la mayoría de las personas, los síntomas desaparecen después de dos o tres días.

Los cólicos menstruales leves a moderados son normales. Pero algunas personas sienten un dolor tan intenso durante el período, que interfiere en su vida cotidiana. Existen tratamientos convencionales e integrativos que pueden ayudarte.

Tipos de dismenorrea

Hay dos tipos de dismenorrea o dolor de regla:

  1. Dismenorrea primaria. La dismenorrea primaria es el nombre de los cólicos menstruales que se producen cada vez que tienes el período y que no se deben a otra afección médica. El dolor generalmente comienza uno o dos días antes de que te llegue el período o cuando realmente comienzas el sangrado. Es posible que sientas un dolor que varía de leve a intenso en la parte inferior del abdomen, la espalda o los muslos. El dolor suele desaparecer en dos o tres días. La dismenorrea primaria es el tipo más común de dismenorrea.
  2. Dismenorrea secundaria. Puedes tener períodos dolorosos debido a una afección o una infección en tus órganos reproductivos. Se le llama dismenorrea secundaria. El dolor de la dismenorrea secundaria generalmente comienza antes del ciclo menstrual y dura más que el dolor de la dismenorrea primaria. Por ejemplo, es posible que experimentes calambres de dolor varios días antes del período, y el dolor puede durar hasta que el sangrado se detenga por completo. La dismenorrea secundaria es menos común.

¿Es normal tener dismenorrea o dolor de regla?

Es normal sentir algo de dolor durante la menstruación. Alrededor del 60% de las personas tienen calambres leves durante su período, y alrededor del 5 % al 15 % de las personas manifiestan que el dolor menstrual es tan intenso que afecta a sus actividades diarias. En la mayoría de los casos, los períodos dolorosos son más leves con el paso de los años y a veces pueden mejorar después de un parto.

Síntomas y causas

¿Cuál es la principal causa de las reglas dolorosas?

La dismenorrea se produce como consecuencia de una sustancia química llamada prostaglandina que provoca que el útero se contraiga. Durante la menstruación, los niveles de prostaglandinas son más altos, lo que significa que el útero se contrae con más fuerza provocando el dolor. Estas contracciones ayudan a eliminar el revestimiento uterino, que es la sangre y el tejido que sale de la vagina durante el período.

Los niveles de prostaglandinas aumentan justo antes de que comience la menstruación. Los niveles disminuyen una vez que llega la regla, por lo que los calambres tienden a disminuir después de unos días. Niveles más altos de prostaglandinas puede ser la causa de reglas más dolorosas.

¿Cuáles son los síntomas de los dolores menstruales dolorosos?

Si tienes reglas dolorosas, puede sentir:

  • Dolor punzante en el abdomen (el dolor puede ser muy intenso en ocasiones).
  • Sensación de presión en el abdomen.
  • Dolor en las caderas, la zona lumbar y la parte interna de los muslos.
  • Otros síntomas como náuseas, mareos y dolores de cabeza.

En la mayoría de los casos, el dolor comienza entre 24 y 48 horas antes del período y desaparece dentro de las 48 horas posteriores.

Causas de la dismenorrea secundaria

El dolor menstrual por dismenorrea secundaria es el resultado de una afección que afecta a los órganos reproductivos:

  1. Endometriosis: Se produce cuando el tejido que normalmente recubre el útero (tejido endometrial) crece fuera del útero, se engrosa, se descompone y sangra con cada ciclo menstrual. Pero debido a que este tejido no tiene forma de salir del cuerpo, queda atrapado.
  2. Adenomiosis: Se produce cuando el tejido que normalmente recubre el útero (tejido endometrial) se desarrolla en la pared muscular del útero. El tejido desplazado sigue actuando normalmente, se engrosa, se degrada y produce sangrado, durante cada ciclo menstrual.
  3. Fibromas (tumores benignos): crecimientos no cancerosos en el interior, exterior o en las paredes del útero.
  4. Enfermedad inflamatoria pélvica (EIP): Es una infección causada por bacterias que comienza en el útero y puede propagarse a otros órganos reproductivos. La EIP puede causar dolor de estómago o dolor durante las relaciones sexuales.
  5. Estenosis cervical: una afección en la que el cuello uterino se estrecha debido a una cirugía, tratamiento u otra afección.
  6. Causas congénitas: Esto puede incluir un útero irregular de nacimiento u otras afecciones que afecten a los ovarios o a las trompas de Falopio.

¿Quién tiene más probabilidades de tener dismenorrea o dolor de regla?

  • Tuviste tu primera menstruación antes de los 12 años.
  • Eres menor de 20 años.
  • Tus períodos son abundantes o duran más de siete días.
  • Fumas cigarrillos.
  • Antecedentes familiares de dismenorrea.

¿Puede complicarse la Dismenorrea?

Una dismenorrea primaria no suele causar complicaciones, aparte de alterar tu vida diaria. En el caso de dismenorrea secundaria, debes consultar con tu ginecólogo ya que podría causar infertilidad o un embarazo ectópico.

¿Cómo se pueden aliviar los dolores menstruales?

Hay varias cosas que puedes hacer para ayudar a aliviar los períodos dolorosos.

  1. Analgésicos: Los analgésicos llamados antiinflamatorios no esteroides (AINE) suelen ser el primer tratamiento para la dismenorrea. Estos incluyen medicamentos como ibuprofeno o naproxeno. Actúan reduciendo la cantidad de prostaglandinas en tu cuerpo. Es mejor tomarlos tan pronto como se inicie el dolor. Si no puedes tomar AINE, puedes tomar otro analgésico como el paracetamol.
  2. Medicamentos hormonales: Tu ginecólogo, después de un diagnóstico, puede que te prescriba anticonceptivos hormonales como tratamiento. Las personas que toman medicamentos hormonales suelen tener menos dolores menstruales.
  3. Otras formas de reducir los dolores menstruales. Abordaje integrativo.

Abordaje integrativo

Existen varios tratamientos para los dolores menstruales que no implican medicación. Algunos de estos son:

  • Usar una almohadilla térmica o una bolsa de agua caliente en la parte baja de la espalda o el abdomen cuando tengas calambres.
  • Descansa más.
  • Evita los alimentos que contienen cafeína.
  • Evita fumar cigarrillos y beber alcohol.
  • Masajea la zona lumbar y el abdomen.
  • Haz ejercicio regularmente. Las personas que hacen ejercicio tienden a tener menos dolores menstruales.

Algunos métodos naturales para aliviar el dolor menstrual incluyen:

  • Ejercicios de relajación o respiración.
  • Comer alimentos antiinflamatorios como verduras de hojas verdes, jengibre y nueces.
  • Beber té verde e infusiones con propiedades antiespasmódicas: de Melisa, Manzanilla, Artemisa y Corteza de sauce blanco.
  • Tomar suplementos de:
    • Cofactores que activan la cascada metabólica que permite resolver la inflamación de forma natural: zinc, magnesio, vitaminas C, B3, B6, B9y E. Un buen complejo multivitamínico que incluya estos ingredientes puede ser de gran ayuda.
    • Ácidos grasos omega 3 (DHA+EPA)
    • Suplemento de enzimas proteolíticas (papaya, piña…), tomado fuera de las comidas

 

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