La piel, órgano excretor a proteger

La piel: órgano excretor a proteger

La piel es un órgano excretor a proteger. Nuestro organismo a diario produce y absorbe toxinas que deben ser eliminadas. Por eso, nuestro cuerpo cuenta con un grupo de órganos especializados de excreción, y la piel, es uno de ellos con la misión de eliminar el exceso de agua, sales (cloruro, sodio, magnesio), urea y ácido láctico a través del sudor.

La piel fabrica el sudor en las glándulas sudoríparas y por los poros de la piel, el sudor sale al exterior. Este proceso también se llama transpiración. La sudoración es una función esencial que ayuda al cuerpo a eliminar tóxicos y mantener una temperatura optima. El sudor como tal es un líquido claro que no huele. El olor que asociamos al sudor está causado por la interacción del sudor con la microbiótica que habita en la piel y que se alimenta de nuestro sudor, la metaboliza y produce derivados que tienen el olor característico. Este proceso es completamente natural y comienza en la pubertad.

En la superficie cutánea cohabitan bacterias, hongos, ácaros y virus, un complejo ecosistema microbiotico o también llamado flora cutánea que participa activamente en la doble función protectora de la piel, como barrera física e inmunológica. Por tanto, cuando se trastorna el equilibrio del ecosistema, se generan consecuencias negativas que predisponen y causan la aparición de desequilibrios y enfermedades.

Cuando estos microorganismos están en perfecto equilibrio, tu piel se encuentra:

  • Protegida porque libera antioxidantes que hacen de escudo protector frente a patógenos y agresiones externas.
  • Se irrita y se inflama menos.
  • Se recupera antes de cualquier agresión y es mucho más resistente.

¿Qué puede alterar la flora cutánea?

Son diversas las causas que pueden alterarla:

  • Antibióticos orales o tópicos. De la misma forma que terminan con las bacterias causantes de la enfermedad, los antibióticos también destruyen las bacterias protectoras de la piel.
  • Perfumes con alto contenido en alcohol.
  • Una higiene excesiva que modifica el pH de la piel, pues los microorganismos necesitan un entorno en condiciones de pH óptimas para sobrevivir.
  • Una alimentación desequilibrada, rica en grasas y azúcares, la contaminación y el estrés que generan radicales libres que alteran la flora cutánea.
  • Cualquier producto que irrite la piel (detergentes, cremas, productos de maquillaje).
  • Una exposición solar sin protección , por el mismo mecanismo de acción de generación de radicales libres.

Consejos para cuidar la flora de nuestra piel:

  1. Halla el equilibrio entre una higiene adecuada y el exceso.
  • Utiliza jabones neutros no irritantes y agua no demasiado caliente.
  • Sécate adecuadamente y hazlo con una fricción suave.
  • Sé prudente con los desinfectantes de manos, ya que eliminan tanto las malas bacterias, como las buenas.
  1. Utiliza productos cosméticos suaves de calidad no irritantes.
  2. Reduce el estrés y duerme las horas necesarias.
  3. Usa siempre que puedas, ropa de lino o algodón. Evita las teles sintéticas.
  4. No te automediques.
  5. Cuida tu alimentación. Apuesta por la dieta mediterránea, rica en fruta y verduras.
  6. Hidrátate correctamente. es necesario beber al menos dos litros de agua al día para mantener la piel saludable.
  7. Protege tu piel del sol evitando una exposición intensa a las radiaciones y utilizando la fotoprotección adecuada, no sólo en verano, sino todo el año.

¿Qué significa la protección solar?

Los protectores solares son productos que permiten absorber o bloquear la radiación ultravioleta (UV) del sol, ayudando a proteger a las personas de la generación de radicales libres y envejecimiento de la piel, de las quemaduras solares y a reducir el riesgo de cáncer de piel.

Existen dos tipos de radiación ultravioleta (UV), los rayos UVA y los rayos UVB.

La luz UVB es la causa principal de las quemaduras por el sol, mientras que los rayos UVA penetran en la piel más profundamente y se asocian con las arrugas, la pérdida de la elasticidad y otros efectos del foto envejecimiento , a la vez que agrava los efectos cancerígenos de los rayos UVB.

Hay tres tipos de protectores solares con:

  • Filtros físicos/minerales
  • Filtros químicos/orgánico
  • Filtros mixtos (físicos y químicos)

Para elegir un buen protector solar debes tener en cuenta que sea de amplio espectro, es decir, que cubran ante rayos UVA y UVB, y también debes tener en cuenta el SPF o factor de protección solar que indicará cuál es el grado de protección que ofrece para tu tipo de color de piel: cuanto mayor es el número, la protección será mayor. En función del factor de protección, los índices son:

  • Protección mínima: SPF de 2 a 6
  • Baja protección: SPF de 7 a 20
  • Protección media: SPF de 20 a 35
  • Alta protección: SPF de 35 a 50
  • Muy alta protección: SPF50+

El color y tipos de piel lo determina una sustancia llamada melanina. Ayuda a pigmentar la piel y es la encargada de protegerla de la incidencia de los rayos solares. A más melamina, el color de la piel es más oscuro.

Tipo de piel y protección solar:

  1. Tipo 1: piel muy clara y con muchas pecas. No suele broncearse y se quema siempre, por lo que requiere un FPS de 50 o más.
  2. Tipo 2: piel clara y con pecas. También suelen quemarse con facilidad, y tardan mas en ponerse morenas. Se recomienda un FPS 30.
  3. Tipo 3: piel blanca. Se quema con moderación. Se recomienda, como mínimo, un FPS 30, pero en largos períodos de exposición es conveniente utilizar uno mayor.
  4. Tipo 4: piel mixta o ligeramente oscura. Se pigmenta con facilidad y en poco tiempo hasta adquirir un tono de piel marrón intermedio. El FPS mínimo es el de 10.
  5. Tipo 5: piel oscura. Rara vez se quema, y consigue un bronceado rápido e intenso. Se recomienda un FPS 8.
  6. Tipo 6: piel negra. Prácticamente no se quema. FPS mínimo 6.

Los niños requieren mayor cuidado.

  • A los bebés menores de 6 meses no se les debe poner ninguna crema solar, de hecho, es necesario evitar la exposición solar de forma prolongada, es decir, no deberían ir a la playa. Su piel es extremadamente sensible y no se puede garantizar que no se absorba lo que le ponemos.
  • Entre los 6 meses y los 2-3 años, optaremos por los filtros físicos/minerales. Estos reflejan la radiación en la piel (sobre la crema) sin penetrar en ella, los rayos rebotan. No son tan resistentes al agua y debes repetir la aplicación más frecuentemente que con los químicos. Sin embargo, son los adecuados si tu hijo tiene menos de 2-3 años así como para pieles sensibles y para niños con dermatitis atópica.
  • Los filtros químicos los utilizaremos en mayores de 3 años. Tienen que tener una protección igual o mayor de 30, preferiblemente 50 y ser infantiles.

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Desde Olivet Farmacia Integrativa y como especialistas de la piel, podemos apoyarte mediante un control, consejo y abordaje integrativo farmacéutico.