¿Qué es la dispepsia funcional?

¿Qué es la dispepsia funcional?

La dispepsia funcional es un tipo de indigestión crónica: dolor de estómago, sensación de saciedad o hinchazón durante y después de las comidas. Se le diagnostica como tal cuando no se puede encontrar una causa obvia para los síntomas.  Muchas veces el sistema nervioso está involucrado. El estrés y la ansiedad sostenida pueden desencadenar la sintomatología.

¿Cuáles son los síntomas de la dispepsia funcional?

Los síntomas de dispepsia son esporádicos, aparecen y desaparecen sin razones claras y es difícil saber si hay un desencadenante en particular que los mejora o empeora. Si bien la dispepsia funcional es crónica, puede desaparecer por un periodo de tiempo y luego regresar de nuevo por razones desconocidas. Para ser diagnosticada, es necesario haber tenido síntomas durante los últimos tres meses de manera persistente.

Algunos de estos síntomas son:

  • Dolor epigástrico (dolor debajo de la caja torácica)
  • Estómago hinchado, especialmente después de comer.
  • Sentirse “lleno” muy rápidamente después o durante la comida, o pérdida del apetito.
  • Acidez estomacal
  • Reflujo ácido. El ácido estomacal sube desde el estómago a través del esófago, lo que provoca una sensación de ardor y, a menudo, un sabor amargo en la boca.
  • Náuseas y vómitos. En casos severos, la saciedad y la pérdida de apetito pueden convertirse en náuseas o vómitos reales.

¿Es dispepsia funcional o gastritis?

La gastritis y la dispepsia comparten muchos síntomas. La gastritis, que es la inflamación del revestimiento del estómago, generalmente tiene una causa identificable. Puede ser debida a una infección bacteriana, el uso excesivo de ciertos medicamentos que erosionan el revestimiento del estómago o demasiado ácido estomacal, y, por tanto, la gastritis puede identificarse.

¿Qué causa la dispepsia funcional?

  1. Deterioro en el acomodamiento y vaciado del estómago. El estómago se relaja y se expande para acomodar los alimentos, pero en algunas personas, esta función puede verse afectada, lo que lleva a una sensación de saciedad constante. Por otra parte, el vaciado de alimentos del estómago al intestino puede ser incorrecto provocando que los alimentos se acumulen, se generen gases y se produzca una reproducción anómala de bacterias al permanecer demasiado tiempo la comida en el estómago.
  2. Alergias alimentarias. Una alergia alimentaria no diagnosticada, podría estar produciendo una respuesta inflamatoria en el intestino. Algunas personas con Dispepsia funcional tienen el recuento de glóbulos blancos más altos, lo que sugiere que el sistema inmunitario intestinal está activado dando respuesta a los síntomas de náuseas, gases e inflamación. La inflamación podría ser la causa de la hinchazón y el dolor.
  3. Helicobácter pyloriEsta infección bacteriana común puede causar inflamación crónica (gastritis) en algunas personas, así como erosionar el revestimiento mucoso que protege el estómago contra el ácido gástrico. La infección por H. pylori puede provocar una variedad de efectos secundarios. Algunas personas con Dispepsia funcional mejoran después del tratamiento de H. pylori.
  4. Hipersensibilidad del sistema nervioso. Algunas personas son muy sensibles y pueden tener una respuesta física digestiva al estrés y a los factores emocionales.

¿Qué factores de riesgo contribuyen a la dispepsia funcional?

  • Antecedentes de infección por Helicobacter pylori.
  • Algunas enfermedades como la ulcera de estómago o el reflujo gastroesofágico. También pueden producir dispepsia algunas anomalías de los conductos del páncreas y/o conductos biliares o el hipotiroidismo.
  • Consumo prolongado de algunos medicamentos, especialmente, los antiinflamatorios no esteroideos (aspirina, ibuprofeno y naproxeno)
  • Tabaquismo y el alcoholismo crónico.
  • Obesidad
  • Dietas pobres en fibra y masticar la comida de manera incorrecta.
  • Estrés prolongado. La ansiedad por sí misma no causa dispepsia, pero puede empeorarla.
  • Falta de ejercicio físico.

¿Cómo se trata la dispepsia funcional?

Si no se puede encontrar una causa directa, las opciones de tratamiento se centrarán en controlar los síntomas con un proceso de prueba y error.

El tratamiento puede incluir:

  • Medicamentos para reducir el ácido estomacal.
  • Medicamentos para promover que los alimentos pasen más rápidamente del estómago al intestino y así evitar la proliferación bacteriana.
  • Antidepresivos a dosis bajas que den soporte en la modulación de los desencadenantes psicológicos. Algunos también ayudan a que el estómago se relaje durante la digestión, permitiéndole expandirse más para acomodar los alimentos.

Tratamiento integrativo

  1. Fitoterapia: Las preparaciones herbales combinadas son muy eficaces en el tratamiento de los síntomas de algunas personas. Una combinación de menta y aceite de alcaravea es una de las fórmulas más recetadas para estimular la motilidad y, al mismo tiempo, calmar y sedar el sistema digestivo.
  2. Acupuntura: algunos estudios informan de una mejora importante con tratamiento de acupuntura.
  3. Terapia conductual: Ciertas técnicas de mente y cuerpo pueden ayudar a mejorar los síntomas. Las técnicas de relajación; meditación, mindfulness i yoga son realmente efectivas al contribuir a un sistema nervioso y digestivo más regulados.
  4. Cambios en la dieta: Vigilar que alimentos son susceptibles de desencadenar los síntomas y evitarlos, así como comer raciones más pequeñas y masticar a fondo.
  5. Cambios en el estilo de vida: perder peso, hacer más ejercicio, dormir lo suficiente y reducir los factores de estrés en nuestras vidas mejorará tus síntomas digestivos.

 

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La Diarrea del viajero

¿Qué es la diarrea del viajero?

La diarrea del viajero es el término utilizado para las evacuaciones intestinales sueltas o acuosas. La diarrea del viajero suele manifestarse dentro de los 10 días posteriores al viaje a un área con mala higiene pública. Es la enfermedad más común en los viajeros.

¿Qué causa la diarrea del viajero?

Es causada por beber agua o comer alimentos con bacterias, virus o parásitos. La mayoría de las diarreas del viajero se deben a bacterias. La diarrea por virus y parásitos es menos común. El contagio suele ser producido por:

  • Almacenar alimentos de manera insegura
  • Manipular y preparar los alimentos de manera insegura
  • No limpiar correctamente superficies y utensilios de cocina.
¿Quién es susceptible de tener diarrea del viajero?

Estás en riesgo de padecer esta afección si viajas a un país que tiene malas condiciones de higiene y saneamiento público. La falta de higiene en los restaurantes locales también es un factor de riesgo. Los lugares que tienen el mayor riesgo a menudo se encuentran en:

  • África
  • Asia
  • América Central y del Sur
  • El medio Oriente

Si viajas a un país en vías de desarrollo, es más probable que contraigas esta enfermedad si comes o bebes:

  • En puestos de comida y bebida de la calle.
  • Si consumes agua no embotellada.
  • Si comes verduras o frutas frescas lavadas con agua no potable.

También corres un mayor riesgo si de origen, ya tiene problemas gastrointestinales.

¿Cuáles son los síntomas de la diarrea del viajero?

El síntoma principal se manifiesta a través de deposiciones con heces sueltas que ocurren repentinamente. Las heces pueden ser acuosas. Otros síntomas pueden incluir:

  • Náuseas
  • Vómitos
  • Hinchazón
  • Dolor o calambres en el vientre
  • Sangre en las heces
  • Dificultad para poder esperar a defecar
  • Sensación de cansancio
  • Fiebre

En la mayoría de los casos, los síntomas duran menos de una semana.

¿Cómo se trata la diarrea del viajero?

La diarrea del viajero a menudo desaparece en unos pocos días. A menudo, el único tratamiento es la dieta y la reposición de líquidos. Si los síntomas no mejoran, será necesario consultar al médico o farmacéutico.

¿Cuáles son las posibles complicaciones de la diarrea del viajero?

La pérdida de líquido corporal por diarrea y vómitos puede provocar deshidratación. Es necesario estar muy atento si no se orina tanto como de costumbre.

Un pequeño número de personas puede desarrollar el síndrome del intestino irritable post infeccioso causando síntomas como:

  • Diarrea a largo plazo
  • Dolor de vientre y calambres
  • Hinchazón
¿Qué puedo hacer para prevenir la diarrea del viajero?

Pueden tomarse medidas para prevenir la diarrea del viajero.

Utiliza únicamente agua hervida o desinfectada químicamente para:

  • Beber
  • Hacer té o café
  • Cepillado de dientes
  • Lavado de frutas y verduras
  • Lavado de las superficies de latas, y botellas de alimentos o bebidas

No coma alimentos como:

  • Frutas, verduras o ensaladas verdes crudas
  • Leche, queso, helado o yogur sin pasteurizar
  • Carne cruda
  • Mariscos
  • Cualquier pez capturado en arrecifes tropicales en lugar de mar abierto.
  • Condimentos situados en la mesa, como kétchup, mostaza, salsas o aderezos.

También asegúrate de:

  • No comer alimentos de fuentes desconocidas.
  • No poner hielo en las bebidas.
  • Solo toma bebidas embotelladas y selladas.
  • Usa pajitas para beber en lugar de beber directamente de vasos o tazas
¿Cuándo debo consultar al médico?

Debes de consultar al médico si:

  • Tienes diarrea severa o con sangre
  • Tienes dolor abdominal que empeora o no desaparece
  • Tienes fiebre alta
  • No estás mejorando en unos pocos días.
  • Tiene signos de deshidratación, como orinar menos.
¿Cuál es el tratamiento para la diarrea del viajero?

Dado que la mayoría de los episodios se resuelven de manera espontánea, no se requiere un tratamiento específico y basta con adoptar medidas dietéticas (dieta para la diarrea) y de rehidratación oral.

El tratamiento antibiótico puede ser necesario en los casos más graves (fiebre, moco o sangre en las heces…) y en ese caso debes consultar al médico. El uso de probióticos totalmente indicado para restablecer la flora intestinal una vez superado el episodio agudo de la diarrea del viajero.

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¿Qué es la osteoporosis?

¿Qué es la osteoporosis?

Los huesos son lo suficientemente densos y fuertes para soportar nuestro peso y absorber la mayoría de impactos. A medida que envejecemos, los huesos pierden de manera natural parte de su densidad y capacidad para regenerarse.

La osteoporosis es una enfermedad que debilita los huesos. Se pierde densidad/masa ósea, provocando más probabilidades de sufrir fracturas. Los huesos más comúnmente afectados son:

  • Caderas
  • Muñecas.
  • Columna vertebral

Es importante detectar a tiempo y poder controlarla sobre todo si tienes antecedentes familiares, o has entrado en la etapa de la menopausia. El diagnostico se realiza a través de una prueba medica denominada densitometría ósea.

El paso previo de la osteoporosis se denomina osteopenia (densidad ósea reducida), que puede convertirse en osteoporosis si no se toman las medidas adecuadas.

¿Cuáles son los síntomas?

La osteoporosis es una enfermedad silenciosa que no presenta síntomas. El “síntoma” más común es la rotura repentina de un hueso, especialmente después de una pequeña caída o accidente menor que normalmente no provocaría esta rotura.

Aunque la osteoporosis no causa síntomas directamente, puede intuirse si se dan una serie de señales:

  • Perder centímetros de altura.
  • Cambios en la postura natural (inclinarse más hacia adelante).
  • Dificultad para respirar (si los discos de la columna están lo suficientemente comprimidos como para reducir la capacidad pulmonar).
  • Dolor lumbar.
Factores de riesgo de osteoporosis

Cualquier persona puede desarrollar osteoporosis, pero existen factores de riesgo y de predisposición:

  • Personas mayores de 50 años, mujeres y sobre todo en etapa postmenopáusica.
  • Personas con antecedentes familiares.
  • Personas de estructura ósea pequeña y delgadas por tener de manera natural, menos masa ósea, y por tanto cualquier perdida puede afectarles más.
  • Personas fumadoras
  • Beber alcohol con regularidad
  • Algunas enfermedades como:
    • Trastornos endocrinos: Tiroides y Diabetes.
    • Enfermedades gastrointestinales: enfermedad celíaca y enfermedad inflamatoria intestinal.
    • Trastornos autoinmunes que afectan a los huesos como la artritis reumatoide.
    • Cánceres que afectan la sangre como el mieloma múltiple.
  • Algunos medicamentos como:
    • Diuréticos
    • Corticosteroides
    • Terapia hormonal para el cáncer
    • Anticoagulantes
    • Inhibidores de la bomba de protones
  • Dieta que no permita obtener suficiente calcio o vitamina D.
  • No hacer suficiente ejercicio físico.
¿Cómo se diagnostica la osteoporosis?

Se diagnostica la osteoporosis a través de una prueba de densidad ósea (densitometría ósea). Utiliza rayos X para medir la cantidad de calcio y otros minerales que hay en los huesos.

¿Cómo se trata la osteoporosis?

Tiene por objetivo desacelerar la pérdida ósea y fortalecer el tejido óseo existente. La parte más importante del tratamiento de la osteoporosis es prevenir las fracturas óseas.

Los tratamientos más comunes para la osteoporosis incluyen:

  1. Ejercicio regular para fortalecer los huesos y todo el tejido conectado a ellos (músculos, tendones y ligamentos). Caminar, yoga, pilates y tai chi son muy adecuados por mejorar la fuerza y ​​el equilibrio sin ejercer demasiada presión sobre los huesos.
  2. Suplementos de vitamina D y Calcio
  3. En caso de osteoporosis avanzada o alto riesgo de fracturas, puede ser necesario tomar medicamentos que solo un médico especializado puede recetar.

 

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¿Qué es el dolor?

¿Qué es el dolor?

Es una señal de nuestro sistema nervioso indicando que algo “anormal” está pasando en nuestro cuerpo. Es una sensación incomoda, desagradable y puede manifestarse como una sensación de pinchazo, hormigueo, picadura, ardor o molestia.

Precisamente, “el hecho de que sea desagradable es lo que hace que sea algo tan efectivo, tan esencial en la vida”. Avisa de la existencia de un peligro, antes de que quien lo sufre se pueda lesionar. Sirve para provocar evitar ese peligro.

Cuatro patologías son las más frecuentes: la artrosis, la migraña, los dolores lumbares y los cervicales.

¿Cuál es la diferencia entre dolor agudo y crónico?

El dolor agudo suele aparecer repentinamente y es causado por algo específico. Es de calidad nítida. El agudo no suele durar más de seis meses. Desaparece cuando ya no existe una causa subyacente para tenerlo.

Las causas incluyen, por ejemplo, una respuesta a:

  • Cirugía.
  • Rotura de huesos.
  • Problemas dentales.
  • Quemaduras o cortes.
  • Parto……

Una vez que la causa desaparece, este también desaparece y podemos continuar con nuestra vida normal.

El dolor crónico es continuo y suele durar más de seis meses. Este tipo puede tener una causa crónica o puede continuar incluso después de que la lesión o enfermedad que lo causó haya sanado o desaparecido. Las señales permanecen activas en el sistema nervioso durante semanas, meses o años. Algunas personas lo sufren incluso cuando no hay ninguna lesión o daño corporal actual aparente.

Está relacionado con afecciones como:

  • Dolor de cabeza.
  • Cáncer.
  • Dolor de espalda.
  • Fibromialgia……

Comporta estrés, provocando:

  • Tensión muscular.
  • Capacidad limitada para movernos.
  • Falta de energía.
  • Cambios en los patrones del sueño.
  • Estado de ánimo decaído. Ansiedad. Depresión.
  • Enojo
  • Miedo a volver a lesionarse limitando la capacidad de volver a realizar actividades vinculadas a la lesión y que altera nuestra calidad de vida.

 

¿Qué ocurre en el cerebro al sentir dolor?

“El mejor juez eres tú”.

En cada persona es distinto. Un mismo dolor puede ser percibido por dos personas de una manera muy diferente. La realidad es que se trata de una percepción personal, experiencia sensorial y emocional desagradable, pero cuya tolerancia personal está influenciada por factores biológicos, psicológicos y sociales. Por ejemplo, si pienso que está provocado por una enfermedad grave, la percepción será mayor que si no le doy tanta importancia, entonces, esa sensación descenderá. Si estoy distraído, puede parecer que haya disminuido durante este tiempo de distracción.

El dolor es útil: nos alerta del daño que se está produciendo en alguna parte del cuerpo. Sin embargo, la intensidad no está directamente relacionada con la cantidad de daño en el tejido. El sistema nervioso central examina las señales que recibe, a lo que se suma la memoria, los procesos de razonamiento, las emociones, las consideraciones para dar una respuesta, que puede que no sea para nada acorde con lo que en realidad nos está pasando.

El daño de los tejidos activa los sensores del dolor que están situados estratégicamente en terminaciones nerviosas de todo nuestro cuerpo. Una vez activados, los sensores generan señales eléctricas que se propagan a través de la médula espinal hacia determinadas áreas del cerebro, donde se procesa la información y se evalúa la mejor respuesta. En la percepción y evaluación del participan muchas zonas del cerebro, incluyendo áreas estrechamente relacionadas con las emociones como el sistema límbico. Esto explica el componente subjetivo asociado y su memoria.

Mientras que el agudo es claramente útil, la situación cambia cuando se prolonga en el tiempo, como ocurre en la artritis o durante una hernia discal. Este malestar continuo puede producir modificaciones permanentes en los circuitos cerebrales que lo gestionan. Nuestro cerebro queda atrapado en una especie de “circulo” patológico, en el que los estímulos dolorosos generan de forma recurrente una sensación aumentada de dolor, que puede llegar a hacerse insoportable. Este malestar crónico carece de utilidad, es aberrante, y debe ser estudiado y tratado para intentar romper el círculo vicioso que lo amplifica.

El dolor y el estrés

El estrés puede aumentar la percepción del dolor por asociación bioquímica dolor-liberación neurotransmisores del estrés.  El cerebro ante estrés, puede erróneamente suponer un incremento de la sensibilidad al dolor provocando esta percepción que puede no ser del todo real.

El aumento de la sensibilidad es, casi siempre, la característica fundamental del dolor persistente. El dolor es normal, pero los procesos que subyacen están alterados. Cuando se producen cambios en la médula espinal, el cerebro puede dejar de recibir información precisa de lo que realmente pasa, existe un amplificador o distorsionador. El cerebro está siendo informado de que hay más peligro en los tejidos del que realmente existe. La respuesta del cerebro se basa ahora en una información errónea sobre la salud de los tejidos.

Tratamiento del dolor

Para aliviar el dolor, los médicos disponen de muchas herramientas farmacológicas como los anestésicos, que inyectados localmente bloquean la transmisión de los impulsos eléctricos, de manera que la información dolorosa no alcanza nuestro cerebro. Es lo que ocurre, por ejemplo, en la anestesia epidural, utilizada para controlar el dolor durante el parto.

Analgésicos y antiinflamatorios (alivian el dolor al inhibir la inflamación, un factor notablemente potenciador del dolor) son los fármacos más utilizados. Existen fármacos muy eficaces, aunque deben utilizarse bajo la supervisión estricta de especialistas debido a sus efectos de potencial adictivo.

Para el tratamiento del dolor crónico se suele buscar también la manera de reducir la asociación errónea estímulos y emociones asociadas y que potencian el dolor. Se realiza a través de una intervención interdisciplinar de médicos, fisioterapeutas y psicólogos.

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Las Contracturas Musculares.

Las Contracturas Musculares

Las contracturas musculares son un endurecimiento o acortamiento de los músculos. Es una contracción continuada e involuntaria del músculo que pierde su elasticidad, o de algunas de sus fibras, y que aparece al realizar un esfuerzo. Provoca rigidez en las articulaciones y puede ocurrir en cualquier articulación. Se manifiesta con inflamación, dolor y alteración de la función normal del músculo.

Puede aparecer cuando se realiza una actividad física inapropiada, al acabarla, o de forma residual, tras haber sufrido una lesión.

Las contracturas más frecuentes se dan en la zona cervical y en la musculatura de la espalda. No se trata de una lesión grave, pero puede ser muy molesta para realizar las actividades cotidianas.

¿Qué favorece la aparición de contracturas?

Favorece la aparición de contracturas los siguientes factores:

  1. Una vida sedentaria. Las personas que no realizan ejercicio físico de manera habitual pueden sufrir contracturas al realizar un esfuerzo muscular.
  2. Una postura estática: Estar durante mucho tiempo en una misma postura puede provocar una contractura muscular postural.
  3. La edad: El envejecimiento provoca que los músculos pierdan elasticidad favoreciendo las contracturas al realizar un sobre esfuerzo.
  4. El estrés: El estrés conlleva tensión muscular constante provocando contracturas involuntarias.
  5. Deporte: Para evitar contracturas cuando realizas deporte es importante preparar el musculo con un calentamiento previo.
  6. Deshidratación: La falta de agua y de otros componentes como el magnesio, el potasio, la glucosa o el sodio puede aumentar las posibilidades de sufrir una contractura o un calambre, ya que son totalmente necesarios para el buen funcionamiento de las células musculares.
¿Cómo prevenir las contracturas?
  1. Calentar los músculos antes de realizar ejercicio.
  2. Realizar cambios en la postura cada cierto tiempo.
  3. Realizar estiramientos cada dos horas durante dos o tres minutos.
  4. Beber agua suficiente y de forma regular durante todo el día.
  5. Seguir una dieta equilibrada y rica en calcio, potasio y magnesio.
  6. Evitar el estrés y dormir las horas necesarias de sueño.
Tratamiento

En cuanto aparece una contractura, es preferible suspender toda actividad física para que el músculo pueda descansar y aplicar una fuente de calor en la zona del dolor (compresas calientes, ducha caliente, parches, almohada eléctrica…) y realizar masajes para relajar el músculo.

Además de la fuente de calor, los masajes y el reposo, puede ser necesaria medicación cuando el dolor es intenso (miorrelajantes y antiinflamatorios) que han de ser prescritos por un médico.

Soluciones naturales contra las contracturas musculares

Existen soluciones más naturales para las contracturas musculares sin tener que recurrir, si no es muy necesario, a los medicamentos:

  1. Compuestos de pasiflora (relajante y analgésica) y grosellero negro (antiinflamatoria).
  2. Magnesio: su escasez puede provocar debilidad muscular entre otros muchos síntomas y en las contracturas es muy necesario la toma de suplementos de magnesio.
  3. El aceite de hipérico, hierba de San Juan (antiinflamatorio).
  4. Baños de sal gorda. Se le puede añadir al agua caliente algún aceite esencial, como la verbena, la lavanda o el romero para potenciar su efecto.
  5. Cremas o geles a base de plantas: gel de árnica de Algemica (K64 GEL ÁRNICA CBD). Esta fórmula se basa en una sinergia de extractos vegetales de elevada eficacia, como son el árnica, el aloe vera y el cannabidiol (CBD) del cáñamo y los aceites esenciales de pino, eucalipto y gaulteria y mentol. K64 Gel Árnica proporciona una mejora en el movimiento articular generando bienestar en los músculos y las articulaciones, facilitando la elasticidad y la recuperación estructural.
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Las Mucosas de la Boca y Nariz

Las Mucosas de la Boca y Nariz

La nariz es, junto con la boca, la puerta de entrada más importante de nuestro cuerpo y en ellas se encuentran las mucosas de la boca y la nariz.

A través de ella penetra el aire que, después de atravesar varios conductos, llegará a los alveolos pulmonares. Allí, mediante una reacción química, se obtiene la energía necesaria para que nuestro organismo realice todas sus funciones vitales y podamos llevar a cabo las actividades de nuestra vida diaria.

¿Qué es la mucosa de la nariz?

Es la membrana que tapiza las fosas y conductos nasales y tiene tres funciones:

  1. Filtrar y limpiar el aire eliminando sus impurezas (humos, polvo, polen, hongos, virus y bacterias).
  2. Acondicionar el aire inspirado para que llegue a los pulmones con la humedad y temperatura adecuadas.
  3. Actuar como órgano sensorial para la captación de los olores.
¿Cómo actúa?

Cuando la mucosa nasal está limpia y fisiológicamente activa no existe riesgo de infección, pues está preparada para defendernos en caso de infecciones respiratorias.

Es importante una higiene nasal diaria con solución marina para la protección de la mucosa nasal.

¿Te levantas con la boca seca o te comes un paquete de chicles al día?

¿En algún momento has tenido sequedad bucal, lengua seca o saliva espesa? Incluso, ¿dificultad para masticar, hablar o tragar? ¿Mal aliento? Bien, pues las posibles causas que provocan esto podrían ser:

  • Consumo de tabaco y alcohol
  • Malas digestiones
  • Algunos medicamentos
  • Candidiasis bucal
¿Notas sequedad en la nariz?

Si en alguna ocasión has tenido picor, escozor, moco seco o incluso sangrado, las posibles causas podrían ser las siguientes:

  • Rinitis infecciosa
  • Rinitis alérgica
  • Patologías dermatológicas
  • Exposición a tóxicos
  • Oxigenoterapia

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SIBO

¿Qué es SIBO?

El SIBO es un sobrecrecimiento bacteriano que se produce en el intestino delgado, en particular de tipos de bacterias que no se encuentran comúnmente en esa parte del tubo digestivo.

Algunos estudios indican que hasta el 80% de las personas con síndrome del intestino irritable tienen SIBO.

¿Cómo se produce SIBO y sus consecuencias?

Se produce generalmente debido a una enfermedad o cirugía que conlleva un paso más lento de los alimentos y desechos a través del tubo digestivo. Se crea un caldo de cultivo que facilita la proliferación de bacterias, desencadenando a menudo diarrea, pérdida de peso y desnutrición. La desnutrición es debida a la falta de absorción de los nutrientes de los alimentos y produce deficiencias vitamínicas, en particular, de vitamina B12 afectando al sistema nervioso y provocando anemia. La mala absorción de calcio puede provocar a su vez, osteoporosis a largo plazo o cálculos renales.

Causas del SIBO
  • Tener hipoclorhidria reduce la capacidad del cuerpo para moderar el crecimiento bacteriano.
  • La falta de motilidad del intestino delgado provoca que los desechos se retengan durante demasiado tiempo en el intestino delgado antes de vaciarse al intestino grueso, produciéndose un sobrecrecimiento bacteriano.
  • Los problemas estructurales en el intestino delgado como diverticulitis, obstrucciones o adherencias abdominales, pueden inhibir la motilidad y crear rincones donde se acumulan las bacterias.
  • El uso excesivo de ciertos medicamentos como los antibióticos o los antiácidos, pueden alterar la flora intestinal.
Factores de riesgo de SIBO
  1. La edad avanzada que se asocia con niveles más bajos de ácido estomacal y motilidad intestinal, así como a niveles más altos de consumo de medicamentos.
  2. Las intervenciones médicas como la cirugía abdominal y la exposición a la radiación, pueden causar problemas estructurales en el intestino delgado y dañar el revestimiento de la mucosa afectando a su flora.
  3. Un bajón de defensas puede afectar la inmunidad intestinal a determinadas bacterias.
  4. Ciertas enfermedades:
    • Diabetes
    • Lupus
    • Enfermedad celíaca
    • Enfermedades inflamatorias del intestino
    • Síndrome del intestino irritable
    • Pancreatitis
    • Cáncer de colon
    • Insuficiencia renal crónica
    • Cirrosis hepática
  5. Algunos alimentos son más susceptibles a desencadenar SIBO:
  • Azúcares y edulcorantes
  • Frutas y verduras con almidón
  • Productos lácteos
  • Cereales
¿Cuáles son los síntomas de SIBO?
  • Dolor abdominal.
  • Distensión abdominal.
  • Náuseas.
  • Hinchazón.
  • Indigestión.
  • Gases.
  • Diarrea.
  • Estreñimiento.
  • Pérdida de peso involuntaria.
  • Fatiga.
¿Cómo remitir el SIBO?

El tratamiento de SIBO tiene 3 pilares fundamentales:

1) Conseguir la remisión con antibióticos, y en ocasiones, con una dieta con nutrientes ya digeridos durante un periodo de tiempo.

2) Mantener la remisión. Después de la remisión, SIBO puede reaparecer y por tanto, deben de tomarse medidas con tal de promover la motilidad intestinal a través de medicación lo más natural posible, y a su vez, realizar una dieta baja en FODMAP (siglas en ingles de oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables).

3) Tratar la causa directa/indirecta de SIBO. SIBO suele ser una enfermedad secundaria a otra, y mientras no se elimine la causa, SIBO es fácil de que aparezca de nuevo. No obstante, muchas veces es imposible eliminar la causa primaria y es necesario la ingesta de probióticos, prebióticos y/o simbióticos con el objetivo de sustituir la microbiota “mala” por la “buena”.

Tratamiento integrativo

Además de antibióticos es imprescindible acompañarlos de una dieta y de otras recomendaciones:

  • Una dieta baja en FODMAP. La reducción de la ingesta de fibra fermentable durante 3 o 4 semanas puede ser eficaz. Es un tipo de dieta muy restrictiva que no puede sostenerse durante mucho tiempo ya que no permite la ingesta de muchas verduras, frutas y cereales que forman parte de una dieta saludable. Es aconsejable que un profesional haga el seguimiento y vuelva a introducir estos alimentos de forma progresiva.
  • Aceites esenciales. Algunos estudios muestran que los tratamientos con algunos aceites esenciales son efectivos, además de no causar tantos efectos secundarios. Existen opciones naturales que presentan muy buenos resultados en casos no muy severos debido a las propiedades bacteriostáticas que presentan el aceite de orégano, el clavo, la canela, el tomillo, la berberina…
  • Los suplementos de glutamina para regenerar la mucosa si hay síntomas de inflamación o irritación son útiles. Se recomienda comenzar con dosis pequeñas.
  • Probióticos: los probióticos pueden ayudar a controlar y restaurar la microbiota.
  • El ayuno y el ejercicio también ayudan. El ayuno intermitente estimula los movimientos peristálticos que se activan después de comer, cada 90-120 minutos, y que arrastran los desechos y bacterias a través del tracto digestivo hasta el colon para ser eliminados.
  • Reducir el estrés es también eficaz para el tratamiento. El estrés aumenta la inflamación y la permeabilidad intestinal.

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Mucosa digestiva

La mucosa digestiva

La mucosa digestiva es la capa interna que recubre las cavidades del cuerpo que están expuestos al exterior.  Éste incluye la cavidad oral, la faringe, el esófago, el estómago, el intestino delgado y el intestino grueso. Así, la mucosa digestiva es aquella que recubre el interior de cada una de las partes que constituyen el tracto digestivo, en sus diferentes localizaciones.

¿Molestias a la hora de ir al baño?

Seguramente en alguna ocasión has tenido la sensación de picazón, irritación o ardor en tu zona anal. Las posibles causas de ello pueden ser:

  • Agentes irritantes o tóxicos en la alimentación
  • Diarrea prolongada
  • Enfermedades de la piel (psoriasis, dermatitis de contacto)
  • Hemorroides
  • Infecciones de transmisión sexual
  • Algunos parásitos intestinales
¿Tienes problemas de mala absorción o permeabilidad intestinal?

Si no absorbes bien los nutrientes, tienes una mala permeabilidad intestinal o incluso inflamación, es muy posible que las causas sean las siguientes:

  • Comer rápido a causa del estrés
  • Comida procesada
  • No comer suficientes frutas y verduras
  • Desarrollo de enfermedades autoinmunes
Alimentos que ayudan a proteger las mucosas
  • Boniato: Los tubérculos protegen la mucosa gástrica gracias a su almidón. Además son de muy fácil digestión. Por otro lado, el boniato aporta betacarotenos, precursores de la vitamina A necesaria para la formación de mucosa del estómago.
  • Col: Aunque es muy rica en fibra, su alto contenido en glutamina la hace idónea para tratar la mucosa del estómago y la acidez. Se puede tomar cruda en zumo con manzana para mejorar el sabor. En crudo conserva la vitamina C.
  • Hummus: Es una gran manera de consumir legumbres, ya que de esta forma se digieren mejor. Además, el hummus lleva comino, una especia carminativa que también favorece el proceso digestivo. Las legumbres son fuente de proteínas, básicas para el organismo.
  • Aceite de oliva: El virgen extra es rico en tocoferoles y vitamina E, de efecto antioxidante. Es un antiinflamatorio natural y favorece la protección de las mucosas.
  • Remolacha hervida: La mejor forma de tomar verduras como la remolacha, la zanahoria o la calabaza es en forma de crema. Estas verduras son ticas en betacarotenos y arginina, que ayudan a las mucosas.
  • Compota de manzana: Es un remedio típico por su fácil digestibilidad. La manzana junto con la pera y el membrillo son las frutas más ricas en pectina, una fibra antigastrítica y reparadora que protege la mucosa.
  • Calabacín. Es una de las hortalizas indicadas para la úlcera. Se digiere rápidamente, su fibra es soluble, se puede comer cocido o crudo y es muy suave para el estómago.
  • Leche de almendra. Es una forma suave de enriquecer la dieta con calcio y proteínas. Si la haces en casa, dejando las almendras en remojo 24 oras y cambiando el agua a las 12 horas, resalta más digestiva. Esto sí, ¡evita tomar grandes cantidades!
  • Zumo de aloe. Se ha demostrado que en pequeñas cantidades el zumo de esta planta conocida por su poder cicatrizantes, suaviza y repara la mucosa estomacal.
  • Alga cochayuyo. Es rica en ácido algínico, de propiedades antiácidas. Para que ejerza esta función de proteger las mucosas es necesario dejarla en remojo.

Y recuerda que en caso de úlcera, evita fritos, ácidos, bebidas con gas, estimulantes como el café y preparaciones demasiado calientes o frías. Además, elimina el estrés, ya que reduce el flujo sanguíneo al aparato digestivo.

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Las mucosas del cuerpo humano

Las mucosas del cuerpo humano

Las mucosas del cuerpo humano son la capa de piel húmeda que recubre ciertas cavidades o conductos del cuerpo abiertos al exterior como:

  • La nariz
  • La boca
  • Los ojos
  • El recto
  • Las vías urinarias y genitales

En este tejido, las glándulas secretan moco para protegerlas. Es muy importante que estén bien hidratadas para funcionar adecuadamente y tener la cantidad y calidad de moco adecuada que las proteja de los agentes externos y mantenga su humedad.

Las mucosas son la barrera de protección de nuestro cuerpo interior. Es muy importante que cuides y protejas lo que te ayuda a protegerte.

Etapas de la vida en que pueden estar debilitadas:
Desequilibrios en las mucosas
  • Inflamaciones (Vaginitis, uveítis, mucositis…)
  • Infecciones (Vaginosis, micosis…)
  • Sequedad (xerosis ocular, bucal…)
  • Alergias (irritaciones/eczemas…)
Síntomas de la sequedad de las mucosas
  • Picor, escozor e irritación vaginal.
  • Dolor en las relaciones sexuales.
  • Picor y enrojecimiento de ojos.
  • Boca seca y saliva espesa.
  • Problemas para masticar, hablar o tragar.
  • Mal aliento.
  • Picor, escozor, moco seco o incluso sangrado nasal.
  • Prurito, irritación o ardor en la zona anal.
  • Piel seca e irritada que provoca picor.
¿Cómo hidratar la piel y las mucosas desde dentro?
  • Beber unos 2,5 litros de agua al día.
  • Mantener la humedad del ambiente a través de un humidificador.
  • Usar un gel o jabón específico para cada zona y que respete el pH de la piel.
  • Realizar ejercicios de Kegel para aumentar la lubricación.
  • Llevar una dieta sana y equilibrada rica en vitaminas, minerales y ácidos grasos insaturados, incluyendo omega 3, 6, 9 y 7.
  1. El ácido linoleico (omega-6) y el ácido alfa-linolénico (omega-3) son componentes fundamentales de las diferentes membranas del organismo.
  2. El ácido oleico (omega-9, ayuda a reconstruir las membranas celulares de la piel gracias a su acción reafirmante y penetra hasta las capas más profundas de la piel.
  3. El ácido palmitoleico (omega-7), está presente en la membrana de las células de la piel y mucosas y favorece el equilibrio hídrico.
  • Tomar complementos dietéticos que hidraten las mucosas desde dentro:
  1. Espino amarillo, una planta medicinal que ayuda a nutrir y regenerar la piel y las mucosas gracias a su alto contenido en ácidos grasos insaturados, especialmente omega 7, y antioxidantes.
  2. Otras sustancias que pueden ayudarte a mejorar la hidratación de las mucosas son todas aquellas ricas en antioxidantes que combaten los radicales libres que producen el estrés oxidativo. Estos antioxidantes se pueden encontrar en suplementos de vitamina E, betacaroteno, licopeno, vitamina
  3. Las isoflavonas o fitoestrógenos, como los que se encuentran en la soja, el ginseng o las semillas de lino actúan en el organismo como los estrógenos, disminuyendo la sequedad.

 

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Celulitis

Celulitis

¿Qué es la celulitis?

Hablaremos de celulitis a nivel de dermocosmètica, y no a nivel médico (inflamación subcutánea como consecuencia de una infección).

La celulitis a nivel de dermocosmètica, o también llamada “piel de naranja” es un trastorno local del metabolismo del tejido subcutáneo que provoca depósitos irregulares de grasa, agua y toxinas que se acumulan bajo la piel formando bultos y hoyuelos en caderas, glúteos, muslos y abdomen, y que provoca un estancamiento de la microcirculación con retención de líquidos.

La celulitis es más frecuente en las mujeres (85% y 98%) debido a que las hormonas femeninas, estrógenos y progesterona favorecen la retención de líquidos y la acumulación de grasa. No puede considerarse una enfermedad, sino una alteración estética de la superficie de la piel.

¿Existen tipos de celulitis?

Sí, hay 3 tipos de celulitis: acuosa, adiposa y fibrosa. Identificarlas ayuda a encontrar el tratamiento más eficaz.

  1. Celulitis acuosa. Está provocada por una retención de líquidos causada por un problema circulatorio. La zona afectada es blanda al tacto, y al presionarla con los dedos es flexible. No suele ser dolorosa. Se localiza principalmente en glúteos, muslos, caderas, vientre y brazos. Es fácil identificarla por una sensación de piernas hinchadas y pesadas. El mejor tratamiento recae en realizar cosas para mejorar la circulación.
  2. Celulitis adiposa. Suele tener su origen en una mala alimentación y en la falta de ejercicio físico. Se localiza sobre todo en glúteos, muslos, caderas, cartucheras, vientre y cara interna de las rodillas, y se debe a un exceso de grasa. Tiene aspecto de bultos y provoca irregularidades en la piel, alterando la silueta corporal. Para eliminarla, lo primero es realizar cambios en la alimentación, ingerir mucha agua y consumir la mayor cantidad de alimentos ricos en fibra.
  3. Celulitis fibrosa. Tiene un aspecto duro, y puede llegar a provocar dolor cuando se presiona la zona afectada. Es la más difícil de eliminar porque se presenta incluso en mujeres delgadas que no tienen sobrepeso ni volumen corporal. Aparece principalmente en glúteos, rodillas, y cara interior de muslos y brazos. Se recomienda mantener una alimentación rica en proteínas y baja en azúcares, y realizar deportes que supongan un gran gasto energético.
Causas de la celulitis
  1. Factores hormonales:
  • Embarazo
  • Periodo premenstrual
  • Menopausia
  • El uso de anticonceptivos orales
  1. Factores genéticos. La celulitis suele ser hereditaria.
  2. Factores metabólicos: existen enfermedades que afectan al drenaje linfático como la diabetes o la obesidad.
  3. Estilo de vida:
  • Dieta con exceso de grasas y carbohidratos o seguir hábitos alimenticios que no permiten eliminar correctamente los desechos y las toxinas.
  • Vida sedentaria con poco ejercicio físico.
  • Abuso del tabaco o del alcohol.
  1. Fármacos como por ejemplo un uso continuado de antihistamínicos.
  2. Factores psicológicos: estrés, depresión, ansiedad o padecer trastornos afectivos.
Consejos para mejorar la celulitis
  • Haz ejercicio físico de forma regular y mejor, si puedes combinar ejercicios aeróbicos con entrenamiento de resistencia. También puede ser muy beneficioso andar y/o nadar, ya que además de mejorar el tono muscular y la circulación sanguínea y linfática, reducirás el estrés.
  • Evita estar mucho tiempo sentada, de pie o en la misma posición.
  • Realiza una dieta equilibrada y variada, rica en frutas, verduras y fibra. Reduce o elimina el consumo de azúcares refinados y de carne que favorece la acumulación de grasas. Trata de masticar despacio, no picar entre horas y comer siempre a la misma hora.
  • Evita el tabaco y el alcohol que acumulan toxinas. Asimismo, reduce el consumo de café y sal, ya que favorecen la retención de líquidos.
  • Bebe mucha agua. Tomar entre dos y dos litros y medio al día te ayudará a eliminar toxinas.
  • Masaje de drenaje linfático con un preparado anticelulítico.
  • Evita los baños con agua muy caliente que puede afectar a la circulación.
  • No utilices prendas de vestir demasiado ajustadas y evita los tacones altos y finos.
  • Duerme al menos ocho horas diarias.
  • Evita el estrés y la ansiedad y aprende técnicas de relajación para gestionar el estrés como el yoga o el mindfulness.
Tratamiento integrativo de la celulitis

Aparte de los consejos mencionados y puesto que la celulitis no es fácil de eliminar, deberías complementarlo con un tratamiento que active la microcirculación, depure el cuerpo de toxinas y permita deshacer el tejido graso localizado.

  1. Tratamiento tópico: Se debe aplicar dos veces al día. Si se puede aplicar después de la ducha, mejor, pues los poros están dilatados y el producto penetra mejor. Se debe aplicar el anticelulítico de forma constante durante todo el año.
  1. Tratamiento oral. Básicamente como cuidados depurativos en tratamientos de choque para tratar la retención de líquidos y mejorar la acción vascular, la lipolítica y la drenante.

 

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