Celulitis

Celulitis

¿Qué es la celulitis?

Hablaremos de celulitis a nivel de dermocosmètica, y no a nivel médico (inflamación subcutánea como consecuencia de una infección).

La celulitis a nivel de dermocosmètica, o también llamada “piel de naranja” es un trastorno local del metabolismo del tejido subcutáneo que provoca depósitos irregulares de grasa, agua y toxinas que se acumulan bajo la piel formando bultos y hoyuelos en caderas, glúteos, muslos y abdomen, y que provoca un estancamiento de la microcirculación con retención de líquidos.

La celulitis es más frecuente en las mujeres (85% y 98%) debido a que las hormonas femeninas, estrógenos y progesterona favorecen la retención de líquidos y la acumulación de grasa. No puede considerarse una enfermedad, sino una alteración estética de la superficie de la piel.

¿Existen tipos de celulitis?

Sí, hay 3 tipos de celulitis: acuosa, adiposa y fibrosa. Identificarlas ayuda a encontrar el tratamiento más eficaz.

  1. Celulitis acuosa. Está provocada por una retención de líquidos causada por un problema circulatorio. La zona afectada es blanda al tacto, y al presionarla con los dedos es flexible. No suele ser dolorosa. Se localiza principalmente en glúteos, muslos, caderas, vientre y brazos. Es fácil identificarla por una sensación de piernas hinchadas y pesadas. El mejor tratamiento recae en realizar cosas para mejorar la circulación.
  2. Celulitis adiposa. Suele tener su origen en una mala alimentación y en la falta de ejercicio físico. Se localiza sobre todo en glúteos, muslos, caderas, cartucheras, vientre y cara interna de las rodillas, y se debe a un exceso de grasa. Tiene aspecto de bultos y provoca irregularidades en la piel, alterando la silueta corporal. Para eliminarla, lo primero es realizar cambios en la alimentación, ingerir mucha agua y consumir la mayor cantidad de alimentos ricos en fibra.
  3. Celulitis fibrosa. Tiene un aspecto duro, y puede llegar a provocar dolor cuando se presiona la zona afectada. Es la más difícil de eliminar porque se presenta incluso en mujeres delgadas que no tienen sobrepeso ni volumen corporal. Aparece principalmente en glúteos, rodillas, y cara interior de muslos y brazos. Se recomienda mantener una alimentación rica en proteínas y baja en azúcares, y realizar deportes que supongan un gran gasto energético.
Causas de la celulitis
  1. Factores hormonales:
  • Embarazo
  • Periodo premenstrual
  • Menopausia
  • El uso de anticonceptivos orales
  1. Factores genéticos. La celulitis suele ser hereditaria.
  2. Factores metabólicos: existen enfermedades que afectan al drenaje linfático como la diabetes o la obesidad.
  3. Estilo de vida:
  • Dieta con exceso de grasas y carbohidratos o seguir hábitos alimenticios que no permiten eliminar correctamente los desechos y las toxinas.
  • Vida sedentaria con poco ejercicio físico.
  • Abuso del tabaco o del alcohol.
  1. Fármacos como por ejemplo un uso continuado de antihistamínicos.
  2. Factores psicológicos: estrés, depresión, ansiedad o padecer trastornos afectivos.
Consejos para mejorar la celulitis
  • Haz ejercicio físico de forma regular y mejor, si puedes combinar ejercicios aeróbicos con entrenamiento de resistencia. También puede ser muy beneficioso andar y/o nadar, ya que además de mejorar el tono muscular y la circulación sanguínea y linfática, reducirás el estrés.
  • Evita estar mucho tiempo sentada, de pie o en la misma posición.
  • Realiza una dieta equilibrada y variada, rica en frutas, verduras y fibra. Reduce o elimina el consumo de azúcares refinados y de carne que favorece la acumulación de grasas. Trata de masticar despacio, no picar entre horas y comer siempre a la misma hora.
  • Evita el tabaco y el alcohol que acumulan toxinas. Asimismo, reduce el consumo de café y sal, ya que favorecen la retención de líquidos.
  • Bebe mucha agua. Tomar entre dos y dos litros y medio al día te ayudará a eliminar toxinas.
  • Masaje de drenaje linfático con un preparado anticelulítico.
  • Evita los baños con agua muy caliente que puede afectar a la circulación.
  • No utilices prendas de vestir demasiado ajustadas y evita los tacones altos y finos.
  • Duerme al menos ocho horas diarias.
  • Evita el estrés y la ansiedad y aprende técnicas de relajación para gestionar el estrés como el yoga o el mindfulness.
Tratamiento integrativo de la celulitis

Aparte de los consejos mencionados y puesto que la celulitis no es fácil de eliminar, deberías complementarlo con un tratamiento que active la microcirculación, depure el cuerpo de toxinas y permita deshacer el tejido graso localizado.

  1. Tratamiento tópico: Se debe aplicar dos veces al día. Si se puede aplicar después de la ducha, mejor, pues los poros están dilatados y el producto penetra mejor. Se debe aplicar el anticelulítico de forma constante durante todo el año.
  1. Tratamiento oral. Básicamente como cuidados depurativos en tratamientos de choque para tratar la retención de líquidos y mejorar la acción vascular, la lipolítica y la drenante.

 

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Desde Olivet Farmacia Integrativa y como especialistas en enfermedades vasculares podemos apoyarte en el control de la celulitis mediante un control, consejo y abordaje integrativo farmacéutico.

 

 

La Hiperpigmentación

La Hiperpigmentación

La hiperpigmentación es un mecanismo de defensa de la piel contra los distintos tipos de radiación, agentes contaminantes y agentes estresores endógenos o exógenos.

Las manchas que podemos abordar desde la farmacia son los melasmas (placas de pigmentación de color marrón oscuro que aparecen sobre áreas de piel expuestas al sol, por lo general en la cara) y las hiperpigmentaciones post inflamatorias.

Cualquier otra hiperpigmentación debe ser valorada por un médico especialista.

¿Qué las causa?

  • Las radiaciones ultra violeta.
  • Causas hormonales (estrógenos): Los anticonceptivos orales pueden desencadenarlas.
  • Inflamación.
  • Estrés (cortisol).
  • Histaminosis (aumento de los niveles de histamina).
  • Lesiones post inflamatorias (depilación con cera del bigote).
  • Agotamiento de las reservas de glutatión (antioxidante del cuerpo).
  • Luz azul, contaminación, uso inadecuado de cosméticos, fármacos foto sensibilizantes, y tabaco entre otros.
  • Hiperpigmentación provocada por fármacos y metales pesados

Los fármacos y los metales pesados que pueden causar hiperpigmentación incluyen lo siguiente:

  • Amiodarona
  • Hidroquinona
  • Antipalúdicos
  • Antibióticos de tetraciclina
  • Fenotiazinas
  • Algunos fármacos antineoplásicos o quimioterápicos, usados para el tratamiento del cáncer
  • Ciertos antidepresivos tricíclicos
  • Algunos metales pesados (como la plata, el oro y el mercurio, que pueden ser venenosos)

Dependiendo del fármaco o el metal y la zona donde se concentre en la piel, la hiperpigmentación puede ser de color violeta, negro azulado, marrón amarillento o en tonos azulados, plateados o grises. Además de la piel, también pueden pigmentarse los dientes, las uñas, el blanco de los ojos (esclerótica) y el revestimiento de la boca (mucosa). Con muchos de estos medicamentos, la hiperpigmentación a menudo desaparece después de suspender el medicamento, pero puede tardar más tiempo en desaparecer en personas con piel más oscura. A veces, independientemente del color de la piel, la hiperpigmentación es permanente.

¿Cómo tratarla?

  • Realizar deporte regularmente y con técnicas de relajación para controlar el estrés.
  • Con alimentación antiinflamatoria: sin o prácticamente sin, gluten, lácteos de vaca, azúcar, alcohol y procesados.
  • Controlar la hiperpermeabilidad intestinal (glutamina).
  • Controlar la oxidación y la glicación (evitar los azúcares lo máximo posible).
  • Uso de protector solar a diario sobre todo cuando se esté con tratamientos de medicamentos fotosensibles (anticonceptivos orales, diuréticos, algunos antihipertensivos…)

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Desde Olivet Farmacia Integrativa analizamos tu piel gratuitamente y podemos ayudarte a través de un Consejo y una Atención Integrativa Farmacéutica Especializada en Sistema Tegumentario: piel, uñas y cabello.

La Dermatitis Seborreica

La Dermatitis Seborreica

La Dermatitis Seborreica es una inflamación acompañada de descamación en forma de escamas que van de blancas a amarillentas. Suele localizarse zonas grasas: cejas, entrecejo, cuero cabelludo, pliegues naso labiales, pliegues submamarios, axilas, ingles…

¿Qué la causa?

  • Relacionada con problemas de estrés
  • Disbiosis (predominio del hongo Malassezia)
  • Inflamación intestinal
  • Histaminosis
  • Malnutrición
  • Inmunosupresión
  • Alteraciones neurológicas (Parkinson)

¿Cómo podemos tratarla?

  • Haciendo deporte regularmente y con técnicas de relajación para controlar el estrés
  • Con alimentación antiinflamatoria: sin o prácticamente sin, gluten, lácteos de vaca, azúcar y alcohol
  • Estimular CMM (comida de forma espaciada)
  • Controlar la disbiosis intestinal (probióticos)
  • Controlar la hiperpermeabilidad intestinal (glutamina)
  • Déficit DAO (enzima que metaboliza la histamina)
  • Uso de productos de tratamiento con acción queratolítica, queratoreguladora calmante y equilibrante del microbioma cutáneo

Estilo de vida y remedios caseros

Es posible que puedas controlar la dermatitis seborreica con cambios en el estilo de vida y remedios caseros.

El mejor enfoque para ti depende del tipo de piel, de las prácticas de cuidado del cabello y de los síntomas. No obstante, aunque la afección vuelva a aparecer, es posible que vuelva en algún momento. Presta atención a los síntomas y retoma el tratamiento de la afección cuando esta recurra. También puedes incorporar productos anticaspa a tu rutina de cuidado personal para evitar brotes.

Lávate el cuero cabelludo con regularidad

Si el champú normal no elimina la caspa, prueba los champús anticaspa. Se clasifican según el ingrediente activo que contienen:

  • Piritiona cíncica
  • Sulfuro de selenio
  • Ketoconazol 1 %
  • Alquitrán
  • Ácido salicílico

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Dermatitis

Dermatitis

¿Qué es?

La Dermatitis es una respuesta inflamatoria de la piel a agentes exógenos y/o endógenos que provoca lesiones visibles polimorfas, eritema, edema, vesiculación, exudación, costras, descamación o liquenificación (según evolución) y prurito. Estas lesiones muchas veces pueden infectarse y pueden supurar. Además, una vez curadas, la piel queda muy seca y agrietada. Por este motivo, es muy importante que la tratemos y prevengamos de manera adecuada.

¿Qué la causa?

  • Histaminosis (altos niveles de histamina.
  • Sobrecarga del hígado y riñón por estar saturados de tóxicos.
  • Hipoclorhidria (bajos niveles de ácido en el estómago).
  • SIBO (sobre crecimiento bacteriano en el intestino delgado).
  • Elevados niveles de oxidación.
  • Metilación lenta (mal funcionamiento de los procesos de detoxificación del hígado).
  • Inflamación.
  • Estrés.
  • Falta de vitamina D.

¿Cómo podemos tratarla?

  • Valorar la eliminación de tóxicos: ¿Cómo los eliminamos? ¿Tenemos una desnutrición o disbiosis que nos provoca una inflamación?
  • Valorar el exceso de oxidación por estrés, mala nutrición…
  • Reconstituir los ácidos grasos poliinsaturados: Omega 3 y 6.
  • Bajar los niveles de estrés: mindfulness, relajación, meditación, ejercicio físico, baños de bosque.
  • Hipovitaminosis D: Tome el sol al mediodía entre 5 y 20 minutos sin protección solar con las partes más blancas de nuestro cuerpo expuestas para absorber más el sol (nalgas, dorso de la mano).
  • Alimentación: Antiinflamatoria, rica en omega 3 y baja en histamina (eliminar lácteos, alcohol, productos enlatados, fermentados y ahumados).
  • NO RASCAR: aumenta el riesgo de que se infecte y se produzca queratinización (marcas propias del acné).
  • Lavarse con cuidado (agua tibia o fría con jabones suaves y sin perfumes). Luego, secar a toques.
  • Tomar el sol exponiendo las zonas lesionadas.
  • Hidratación interna y externa y limpieza con jabón especifico.
  • Evitar el contacto con sustancias irritantes.
  • Disminuir el estrés realizando ejercicios de relajación y deporte.

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La Rosácea

La Rosácea

¿Qué es la Rosácea?

La rosácea es una enfermedad inflamatoria crónica benigna de causa desconocida, con múltiples expresividades clínicas, que afecta predominantemente a la cara, y en concreto, a la región centro facial. Es consecuencia de una desregulación térmica facial, un trastorno de la inmunidad innata, y de la inmunidad adquirida. Estas alteraciones inducen una tendencia al rubor facial, espontáneo, o ante estímulos concretos, así como la aparición de lesiones inflamatorias llamadas pápulas y pústulas.

Más raramente, sobre todo en varones, se desarrollan protuberancias cutáneas.  Es habitual la afectación ocular, tanto de los párpados como de estructuras internas.

La incidencia de la rosácea   es similar en hombres que, en mujeres, aunque es algo más frecuente en éstas últimas.

La rosácea se encuentra entre las enfermedades dermatológicas que más afectan a la calidad de vida. El enrojecimiento facial habitual, erróneamente atribuido al hábito de beber por la población general, hacen que esta dermatosis benigna y no causada por el alcohol, sea muy mal tolerada por los afectados, que ven disminuida su autoestima y dañadas sus relaciones personales, laborales y sociales como consecuencia del padecimiento de esta patología.

Desde una visión integrativa, la Rosácea está muy relacionada con problemas del aparato hepatodigestivo, el estrés y la disbiosis (predominio ácaro Demódex).

¿Qué la causa?
  • Alteraciones de la inmunidad innata.
  • Alteraciones de la inmunidad adquirida.
  • Alteración de la barrera cutánea: la alteración de la pérdida transepidérmica de agua conduciría a una inflamación de la piel, y la sequedad asociada explicaría la tendencia al prurito y la sensación de escozor.
  • Estrés.
  • Hipoclorhidria (baja acidez en el estómago.
  • Histaminosis (altos niveles de histamina).
  • Se ha visto que la piel con rosácea contiene una densidad del ácaro Demódex folliculorum superior a la presente en la piel normal, aunque no se ha demostrado una correlación directa entre esta densidad y la gravedad de la enfermedad.
  • Hiperpermeabilidad intestinal.
  • Metilación lenta del hígado.
  • Falta de vitamina D.
  • Factores genéticos hereditarios.
¿Cómo podemos tratarla?
  • Haciendo deporte regularmente y con técnicas de relajación para controlar el estrés.
  • Con alimentación antiinflamatoria y baja en histamina: sin o prácticamente sin gluten, lácteos de vaca, azúcar, alcohol y procesados.
  • Estimular CMM (comida de forma espaciada).
  • Controlar la disbiosis intestinal a través de probióticos. Valorar que no haya una hipoclorhidria ni presencia de Helicobácter pylori.
  • Controlar la hiperpermeabilidad intestinal (glutamina).
  • Controlar funcionalidad hepática (realizar depuraciones hepáticas).
  • Disminuir los cambios bruscos de temperatura y el consumo de picantes.
  • Realizar tratamientos con luz pulgada IPL que pueden mejorar las irregularidades de la pigmentación.
  • Utilizar cosmética especializada.

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El acné

El acné

El acné es un proceso inflamatorio que afecta a la unidad pilo- sebácea (pelo y glándulas sebáceas). Tiene sus causas y tratamiento.

Se localiza preferentemente en cara, pecho y espalda.

Normalmente surge en la etapa juvenil, de ahí su nombre de acné juvenil, pero puede aparecer en otras etapas de la vida como en recién nacidos y adultos.

Existen diferentes tipos y grados de acné: leve/moderado/grave o adolescente/adulto. Puede presentar lesiones inflamatorias, no inflamatorias y cicatrices: espinilla cerrada, abierta, pápula, pústula, nódulo y quiste.

¿Qué lo causa? 

El acné es causado como consecuencia de un aumento en la producción de grasa y un taponamiento de los folículos (hiperqueratosis). Sobre ellos aparecen fenómenos inflamatorios e infecciosos.

No podemos establecer un único factor, sino que debemos considerar que el acné se deba a la acción conjunta de varios de ellos como:

  • Aumento de la actividad androgénica
  • Resistencia a la insulina
  • Estrés
  • Hipoclorhidria (poco ácido en el estómago)
  • Helicobácter pylori, SIBO (sobre crecimiento bacteriano en el intestino delgado)
  • Histaminosis (altos niveles de histamina)
  • Oxidación
  • Alimentación inflamatoria
  • Tabaco
  • Falta de vitamina D
  • Herencia: es difícil de valorar ya que se trata de un proceso muy común. Sin embargo, podemos decir que existe predisposición a padecer formas graves de acné: si los padres han padecido un acné grave pueden padecerlo los hijos
¿Cómo podemos tratarlo?
  • Haciendo deporte regularmente y técnicas de relajación para controlar el estrés.
  • Con alimentación antiinflamatoria y baja en histamina: sin o prácticamente sin gluten, lácteos de vaca, azúcar, alcohol y procesados.
  • Estimular CMM (comida de forma espaciada).
  • Controlar la disbiosis intestinal (probióticos).
  • Controlar la hiperpermeabilidad intestinal (glutamina).
  • Controlar la oxidación.
  • Controlar los desajustes hormonales.
  • Uso de productos de tratamiento con acción seborreguladora calmante y equilibrante del microbioma cutáneo.

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Sistema tegumentario: piel, uñas y cabello.

Sistema tegumentario: piel, uñas y cabello

El sistema tegumentario es el conjunto de órganos que forman la capa más externa del cuerpo: piel, las uñas y el cabello.

¿Qué función tiene?
  1. Protectora: Delimita los tejidos internos con el medio externo. Es una barrera con permeabilidad selectiva. Es la responsable de mantener el equilibrio hídrico.
  2. Inmunitaria: Tiene una microbiota que nos defiende de los agentes patógenos y de las células inmunitarias (de defensa).
  3. Sensorial: A través de sus receptores sensoriales somos capaces de sentir dolor, caricias, calor, frío…
  4. Endocrina: Permite sintetizar la vitamina D gracias a la activación solar y tiene a su vez receptores hormonales.
  5. Energética: Los adipocitos (células de grasa) nos ayudan a mantener la temperatura corporal.
  6. Estructural: Las fibras de colágeno y elastina nos aguantan.
  7. Excretora: A través del sudor eliminamos toxinas y residuos.
¿Por qué enferma la piel?

La piel enferma por:

  • Factores ambientales:
    • Productos y tóxicos ambientales
    • Heridas, irritaciones, depilaciones.
    • Sobrecarga toxica del hígado, pulmón, intestino y riñón.
  • Factores alimentarios: Es importante consumir nutrientes de calidad a la vez que poderlos digerir, procesar y eliminarlos correctamente.
  • Medicamentos
  • Estrés
  • Un desequilibrio de la microbiota de la piel
Errores frecuentes:
  • Es necesario estar atentos a la cantidad, calidad y frecuencia en que utilizamos los productos de limpieza e higiene de la piel/cabello/uñas. Para proteger el manto lipídico de la piel y su microbiota, debemos usar productos correctamente formulados y con una frecuencia recomendada.
  • El uso de corticoides tópicos sin una prescripción médica puede:
    • Empeorar el estado del hígado, riñón, intestino y pulmón.
    • Aumentar la permeabilidad dérmica.
    • Inhibir la inflamación cutánea, pero evitar la resolución natural del proceso.
    • Si su uso es repetido, puede producirse un efecto rebote de mayor intensidad que el brote inicial.
  • Exposición solar sin la protección adecuada y de forma abusiva.
  • El uso de antisépticos tópicos de forma indiscriminada y sin control profesional puede producir una eliminación de la propia flora bacteriana.
  • Tratar la piel de forma local y no como una manifestación externa de que algo está ocurriendo en nuestro interior. Es necesaria una visión integrativa, holística. La piel es un reflejo de nuestra salud interna.

Algunos ejemplos:

  • Un desequilibrio en la permeabilidad intestinal puede activar el sistema inmunitario y producir manifestaciones externas en la piel como por ejemplo reacciones alérgicas, patologías inflamatorias (dermatitis, rosácea, acné) y autoinmunes (psoriasis) entre otras.
  • El cortisol estimula la permeabilidad de las membranas intestinales y dérmicas, y por tanto el estrés también nos pueda provocar patología inflamatoria dérmica o capilar.

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Hígado y manchas en la piel

La manchas en la piel pueden ser causa del hígado 

El hígado, aparte de otras muchas funciones vitales, asume también la función de excreción. El hígado actúa como un auténtico filtro que recoge y elimina numerosas toxinas presentes de forma natural en los desechos producidos por nuestro organismo, o de toxinas que ingerimos, como por ejemplo el alcohol.

El hígado también descompone las sustancias nocivas o tóxicas absorbidas desde el intestino o producidas en otras partes del cuerpo, excretándolas como subproductos inocuos a la bilis o la sangre.

  • Los subproductos excretados en la bilis pasan al intestino y son eliminados del organismo a las heces.
  • Los subproductos excretados en la sangre son filtrados por los riñones y posteriormente eliminados del organismo en la orina.

Cuando el hígado no funciona correctamente hablamos de una enfermedad hepática. Hay muchos tipos de enfermedades hepáticas pero las más frecuentes son:

  • Enfermedades causadas por virus, como la hepatitis A, la hepatitis B y la hepatitis C
  • Enfermedades causadas por drogas, venenos o toxinas o por ingerir demasiado alcohol y conducen a una cirrosis.
  • Hígado graso no alcohólico (Esteatosis hepática no alcohólica). Acumulación de grasa en el hígado generalmente inducida por malos hábitos de vida.
  • Cáncer de hígado
  • Enfermedades hereditarias, como hemocromatosis y la enfermedad de Wilson
Enfermedad hepática y manchas en la piel

La piel es un espejo de tu estado interior y generalmente refleja que hay algo de tu cuerpo que no funciona correctamente.

Si observas que aparecen manchas en la cara y no tienes claro su origen, es importante que lo valores, ya que pueden estar indicando un mal funcionamiento del hígado.

Tipo de manchas en la cara por mal funcionamiento del hígado
  • Angioma : Frecuente en cirrosis hepática. Su aspecto es de color rojo, y afecta a los vasos capilares que se encuentran en la capa más externa de la piel.
  • Hemocromatosis : debido a la acumulación de hierro en el hígado, la piel de la cara se vuelve más oscura. Esto suele ocurrir cuando nos hemos sometido a muchas transfusiones sanguíneas y muy especialmente en casos de alcoholismo.
  • Ictericia : la piel coge un color amarillento. Generalmente aparece cuando existe cirrosis hepática, hígado graso o hepatitis, y la razón se debe a que aumentan los niveles de bilirrubina en sangre.
Consejos para acabar con las manchas

El objetivo principal para mejorar las manchas, será mejorar nuestra salud, fundamentalmente en todo lo que está provocando un mal funcionamiento en el hígado.

  1. Alcohol: el alcohol es uno de los peores enemigos del hígado, por lo que si observamos que aparecen manchas como las comentadas, es mejor que lo reduzcamos, o si es posible eliminemos completamente su consumo.
  2. Alimentación: una alimentación equilibrada es esencial para mantener el hígado sano. Debemos reducir la ingesta de grasas saturadas presentes en embutidos, fritos y precocinados, optando por aumentar el consumo de verduras, frutas y alimentos ricos en minerales y fibra.
  3. Hidratación: es muy importante que estemos siempre bien hidratados. Hay que beber entre 1’5l y 2l de agua todos los días.
  4. Depuración hepática: Un par de veces al año (primavera y otoño), es importante realizar una depuración hepática. Te ayudaremos a seleccionar los mejores productos para sanar tu hígado, eliminar toxinas y mejorar las manchas de tu piel.

Te puede ayudar de forma natural tomar:

  • Cardo Mariano: Contiene Silimarina, sustancia con alto poder protector sobre el hígado.
  • Diente de León: Es un poderoso diurético que impulsa la eliminación de toxinas.
  • Alcachofera: Protege las células hepáticas y renales.
  • Genciana: Tónico digestivo que facilita la absorción de nutrientes.
  • Boldo: Acción protectora sobre las funciones del hígado y la vesícula biliar.

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Desde Olivet Farmacia Integrativa y como especialistas de la piel, podemos apoyarte mediante un control, consejo y abordaje integrativo farmacéutico.

La piel, órgano excretor a proteger

La piel: órgano excretor a proteger

La piel es un órgano excretor a proteger. Nuestro organismo a diario produce y absorbe toxinas que deben ser eliminadas. Por eso, nuestro cuerpo cuenta con un grupo de órganos especializados de excreción, y la piel, es uno de ellos con la misión de eliminar el exceso de agua, sales (cloruro, sodio, magnesio), urea y ácido láctico a través del sudor.

La piel fabrica el sudor en las glándulas sudoríparas y por los poros de la piel, el sudor sale al exterior. Este proceso también se llama transpiración. La sudoración es una función esencial que ayuda al cuerpo a eliminar tóxicos y mantener una temperatura optima. El sudor como tal es un líquido claro que no huele. El olor que asociamos al sudor está causado por la interacción del sudor con la microbiótica que habita en la piel y que se alimenta de nuestro sudor, la metaboliza y produce derivados que tienen el olor característico. Este proceso es completamente natural y comienza en la pubertad.

En la superficie cutánea cohabitan bacterias, hongos, ácaros y virus, un complejo ecosistema microbiotico o también llamado flora cutánea que participa activamente en la doble función protectora de la piel, como barrera física e inmunológica. Por tanto, cuando se trastorna el equilibrio del ecosistema, se generan consecuencias negativas que predisponen y causan la aparición de desequilibrios y enfermedades.

Cuando estos microorganismos están en perfecto equilibrio, tu piel se encuentra:

  • Protegida porque libera antioxidantes que hacen de escudo protector frente a patógenos y agresiones externas.
  • Se irrita y se inflama menos.
  • Se recupera antes de cualquier agresión y es mucho más resistente.

¿Qué puede alterar la flora cutánea?

Son diversas las causas que pueden alterarla:

  • Antibióticos orales o tópicos. De la misma forma que terminan con las bacterias causantes de la enfermedad, los antibióticos también destruyen las bacterias protectoras de la piel.
  • Perfumes con alto contenido en alcohol.
  • Una higiene excesiva que modifica el pH de la piel, pues los microorganismos necesitan un entorno en condiciones de pH óptimas para sobrevivir.
  • Una alimentación desequilibrada, rica en grasas y azúcares, la contaminación y el estrés que generan radicales libres que alteran la flora cutánea.
  • Cualquier producto que irrite la piel (detergentes, cremas, productos de maquillaje).
  • Una exposición solar sin protección , por el mismo mecanismo de acción de generación de radicales libres.

Consejos para cuidar la flora de nuestra piel:

  1. Halla el equilibrio entre una higiene adecuada y el exceso.
  • Utiliza jabones neutros no irritantes y agua no demasiado caliente.
  • Sécate adecuadamente y hazlo con una fricción suave.
  • Sé prudente con los desinfectantes de manos, ya que eliminan tanto las malas bacterias, como las buenas.
  1. Utiliza productos cosméticos suaves de calidad no irritantes.
  2. Reduce el estrés y duerme las horas necesarias.
  3. Usa siempre que puedas, ropa de lino o algodón. Evita las teles sintéticas.
  4. No te automediques.
  5. Cuida tu alimentación. Apuesta por la dieta mediterránea, rica en fruta y verduras.
  6. Hidrátate correctamente. es necesario beber al menos dos litros de agua al día para mantener la piel saludable.
  7. Protege tu piel del sol evitando una exposición intensa a las radiaciones y utilizando la fotoprotección adecuada, no sólo en verano, sino todo el año.

¿Qué significa la protección solar?

Los protectores solares son productos que permiten absorber o bloquear la radiación ultravioleta (UV) del sol, ayudando a proteger a las personas de la generación de radicales libres y envejecimiento de la piel, de las quemaduras solares y a reducir el riesgo de cáncer de piel.

Existen dos tipos de radiación ultravioleta (UV), los rayos UVA y los rayos UVB.

La luz UVB es la causa principal de las quemaduras por el sol, mientras que los rayos UVA penetran en la piel más profundamente y se asocian con las arrugas, la pérdida de la elasticidad y otros efectos del foto envejecimiento , a la vez que agrava los efectos cancerígenos de los rayos UVB.

Hay tres tipos de protectores solares con:

  • Filtros físicos/minerales
  • Filtros químicos/orgánico
  • Filtros mixtos (físicos y químicos)

Para elegir un buen protector solar debes tener en cuenta que sea de amplio espectro, es decir, que cubran ante rayos UVA y UVB, y también debes tener en cuenta el SPF o factor de protección solar que indicará cuál es el grado de protección que ofrece para tu tipo de color de piel: cuanto mayor es el número, la protección será mayor. En función del factor de protección, los índices son:

  • Protección mínima: SPF de 2 a 6
  • Baja protección: SPF de 7 a 20
  • Protección media: SPF de 20 a 35
  • Alta protección: SPF de 35 a 50
  • Muy alta protección: SPF50+

El color y tipos de piel lo determina una sustancia llamada melanina. Ayuda a pigmentar la piel y es la encargada de protegerla de la incidencia de los rayos solares. A más melamina, el color de la piel es más oscuro.

Tipo de piel y protección solar:

  1. Tipo 1: piel muy clara y con muchas pecas. No suele broncearse y se quema siempre, por lo que requiere un FPS de 50 o más.
  2. Tipo 2: piel clara y con pecas. También suelen quemarse con facilidad, y tardan mas en ponerse morenas. Se recomienda un FPS 30.
  3. Tipo 3: piel blanca. Se quema con moderación. Se recomienda, como mínimo, un FPS 30, pero en largos períodos de exposición es conveniente utilizar uno mayor.
  4. Tipo 4: piel mixta o ligeramente oscura. Se pigmenta con facilidad y en poco tiempo hasta adquirir un tono de piel marrón intermedio. El FPS mínimo es el de 10.
  5. Tipo 5: piel oscura. Rara vez se quema, y consigue un bronceado rápido e intenso. Se recomienda un FPS 8.
  6. Tipo 6: piel negra. Prácticamente no se quema. FPS mínimo 6.

Los niños requieren mayor cuidado.

  • A los bebés menores de 6 meses no se les debe poner ninguna crema solar, de hecho, es necesario evitar la exposición solar de forma prolongada, es decir, no deberían ir a la playa. Su piel es extremadamente sensible y no se puede garantizar que no se absorba lo que le ponemos.
  • Entre los 6 meses y los 2-3 años, optaremos por los filtros físicos/minerales. Estos reflejan la radiación en la piel (sobre la crema) sin penetrar en ella, los rayos rebotan. No son tan resistentes al agua y debes repetir la aplicación más frecuentemente que con los químicos. Sin embargo, son los adecuados si tu hijo tiene menos de 2-3 años así como para pieles sensibles y para niños con dermatitis atópica.
  • Los filtros químicos los utilizaremos en mayores de 3 años. Tienen que tener una protección igual o mayor de 30, preferiblemente 50 y ser infantiles.

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