Sistema linfático y retención de líquidos

Sistema linfático y retención de líquidos

El sistema linfático puede provocar retención de líquidos. Es una compleja red de nódulos y glándulas que forma parte del sistema circulatorio y que tiene como función principal limpiar nuestro organismo, liberándonos de virus y toxinas, además de absorber el exceso de fluido y desperdicios del nuestro cuerpo. Si los materiales de desecho se acumulan en el sistema linfático seremos más vulnerables a sufrir enfermedades y podemos sufrir problemas de retención. Prácticamente es como una red de alcantarillado que nos protege de toxinas y filtra lo que podría ser perjudicial para nuestro organismo.

Está formado por:

  1. Linfa: Un líquido que contiene glóbulos blancos que defienden el cuerpo de los gérmenes. La linfa, que recorre los vasos linfáticos, circula por todo el cuerpo. Sorprendentemente hay tres veces más linfa que sangre en el cuerpo, un detalle a considerar para darle el valor que merece.
  2. Vasos linfáticos: Son los vasos que transportan la linfa por todo el cuerpo, y son distintos de los vasos sanguíneos
  3. Ganglios linfáticos: Son glándulas que se encuentran por todos los vasos linfáticos Junto al bazo, es en estos ganglios donde los glóbulos blancos luchan contra las infecciones.

El sistema linfático por tanto, elimina la infección y mantiene el equilibrio de los líquidos del cuerpo. Si no funciona correctamente, el líquido se acumula en los tejidos y causa una hinchazón llamada linfedema.

Aparte, es importante saber que el sistema linfático tiene también la función de absorción de grasas y vitaminas liposolubles (A, D, E, y K) que se encuentran en el intestino durante el proceso digestivo. Por este proceso, el sistema linfático está considerado como una de las principales vías de absorción de nutrientes del aparato gastrointestinal.

Síntomas de un sistema linfático debilitado

Consejos para cuidar el sistema linfático.

Por lo general son bastante simples y no requiere un gran esfuerzo para llevarlos a cabo.

  1. Haz ejercicio. El movimiento de los músculos estimula las válvulas en las venas y esto hace que la linfa circule mejor.
  2. Intenta evitar consumir alimentos procesados, así como también los que contengan demasiada sal o azúcar.
  3. Prefiere los frutos rojos como las granadas, cerezas, remolachas y arándanos , pues tienen propiedades que inducen a que el sistema linfático se limpie y vitalice.
  4. Toma baños de vapor o asiste a una sauna de vez en cuando para estimular las glándulas y provocar que el sudor elimine las toxinas del cuerpo.
  5. Mantiene a raya el estrés con yoga, meditación, mindfulness. El yoga ha demostrado ser una disciplina genial que beneficia al sistema linfático. Las posturas invertidas son sumamente útiles para mantener activos los ganglios y que la linfa circule hacia el corazón.
  6. Evita el consumo de drogas.
  7. Bebe 2 litros de agua al día.
  8. Las infusiones de ortiga, diente de león y de cola de caballo ayudan a desintoxicar el sistema linfático.
  9. Usa ropa ancha. La ropa demasiado ajustada impide la buena circulación de la linfa.
  10. Siempre que puedas realiza un drenaje linfático. El drenaje linfático es un tipo de masaje, suave y ligero que tiene como objetivo movilizar los líquidos del organismo para favorecer la eliminación de las sustancias de desecho. Beneficios:
  • Ayuda a reabsorber los líquidos.
  • Tiene una acción sedante sobre el dolor.
  • Reduce la inflamación.
  • Contribuye a mejorar las defensas del organismo.
  • Produce un efecto de relajación, por lo que se recomienda para situaciones de estrés.

 

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