¿Qué es el dolor?

¿Qué es el dolor?

Es una señal de nuestro sistema nervioso indicando que algo “anormal” está pasando en nuestro cuerpo. Es una sensación incomoda, desagradable y puede manifestarse como una sensación de pinchazo, hormigueo, picadura, ardor o molestia.

Precisamente, “el hecho de que sea desagradable es lo que hace que sea algo tan efectivo, tan esencial en la vida”. Avisa de la existencia de un peligro, antes de que quien lo sufre se pueda lesionar. Sirve para provocar evitar ese peligro.

Cuatro patologías son las más frecuentes: la artrosis, la migraña, los dolores lumbares y los cervicales.

¿Cuál es la diferencia entre dolor agudo y crónico?

El dolor agudo suele aparecer repentinamente y es causado por algo específico. Es de calidad nítida. El agudo no suele durar más de seis meses. Desaparece cuando ya no existe una causa subyacente para tenerlo.

Las causas incluyen, por ejemplo, una respuesta a:

  • Cirugía.
  • Rotura de huesos.
  • Problemas dentales.
  • Quemaduras o cortes.
  • Parto……

Una vez que la causa desaparece, este también desaparece y podemos continuar con nuestra vida normal.

El dolor crónico es continuo y suele durar más de seis meses. Este tipo puede tener una causa crónica o puede continuar incluso después de que la lesión o enfermedad que lo causó haya sanado o desaparecido. Las señales permanecen activas en el sistema nervioso durante semanas, meses o años. Algunas personas lo sufren incluso cuando no hay ninguna lesión o daño corporal actual aparente.

Está relacionado con afecciones como:

  • Dolor de cabeza.
  • Cáncer.
  • Dolor de espalda.
  • Fibromialgia……

Comporta estrés, provocando:

  • Tensión muscular.
  • Capacidad limitada para movernos.
  • Falta de energía.
  • Cambios en los patrones del sueño.
  • Estado de ánimo decaído. Ansiedad. Depresión.
  • Enojo
  • Miedo a volver a lesionarse limitando la capacidad de volver a realizar actividades vinculadas a la lesión y que altera nuestra calidad de vida.

 

¿Qué ocurre en el cerebro al sentir dolor?

“El mejor juez eres tú”.

En cada persona es distinto. Un mismo dolor puede ser percibido por dos personas de una manera muy diferente. La realidad es que se trata de una percepción personal, experiencia sensorial y emocional desagradable, pero cuya tolerancia personal está influenciada por factores biológicos, psicológicos y sociales. Por ejemplo, si pienso que está provocado por una enfermedad grave, la percepción será mayor que si no le doy tanta importancia, entonces, esa sensación descenderá. Si estoy distraído, puede parecer que haya disminuido durante este tiempo de distracción.

El dolor es útil: nos alerta del daño que se está produciendo en alguna parte del cuerpo. Sin embargo, la intensidad no está directamente relacionada con la cantidad de daño en el tejido. El sistema nervioso central examina las señales que recibe, a lo que se suma la memoria, los procesos de razonamiento, las emociones, las consideraciones para dar una respuesta, que puede que no sea para nada acorde con lo que en realidad nos está pasando.

El daño de los tejidos activa los sensores del dolor que están situados estratégicamente en terminaciones nerviosas de todo nuestro cuerpo. Una vez activados, los sensores generan señales eléctricas que se propagan a través de la médula espinal hacia determinadas áreas del cerebro, donde se procesa la información y se evalúa la mejor respuesta. En la percepción y evaluación del participan muchas zonas del cerebro, incluyendo áreas estrechamente relacionadas con las emociones como el sistema límbico. Esto explica el componente subjetivo asociado y su memoria.

Mientras que el agudo es claramente útil, la situación cambia cuando se prolonga en el tiempo, como ocurre en la artritis o durante una hernia discal. Este malestar continuo puede producir modificaciones permanentes en los circuitos cerebrales que lo gestionan. Nuestro cerebro queda atrapado en una especie de “circulo” patológico, en el que los estímulos dolorosos generan de forma recurrente una sensación aumentada de dolor, que puede llegar a hacerse insoportable. Este malestar crónico carece de utilidad, es aberrante, y debe ser estudiado y tratado para intentar romper el círculo vicioso que lo amplifica.

El dolor y el estrés

El estrés puede aumentar la percepción del dolor por asociación bioquímica dolor-liberación neurotransmisores del estrés.  El cerebro ante estrés, puede erróneamente suponer un incremento de la sensibilidad al dolor provocando esta percepción que puede no ser del todo real.

El aumento de la sensibilidad es, casi siempre, la característica fundamental del dolor persistente. El dolor es normal, pero los procesos que subyacen están alterados. Cuando se producen cambios en la médula espinal, el cerebro puede dejar de recibir información precisa de lo que realmente pasa, existe un amplificador o distorsionador. El cerebro está siendo informado de que hay más peligro en los tejidos del que realmente existe. La respuesta del cerebro se basa ahora en una información errónea sobre la salud de los tejidos.

Tratamiento del dolor

Para aliviar el dolor, los médicos disponen de muchas herramientas farmacológicas como los anestésicos, que inyectados localmente bloquean la transmisión de los impulsos eléctricos, de manera que la información dolorosa no alcanza nuestro cerebro. Es lo que ocurre, por ejemplo, en la anestesia epidural, utilizada para controlar el dolor durante el parto.

Analgésicos y antiinflamatorios (alivian el dolor al inhibir la inflamación, un factor notablemente potenciador del dolor) son los fármacos más utilizados. Existen fármacos muy eficaces, aunque deben utilizarse bajo la supervisión estricta de especialistas debido a sus efectos de potencial adictivo.

Para el tratamiento del dolor crónico se suele buscar también la manera de reducir la asociación errónea estímulos y emociones asociadas y que potencian el dolor. Se realiza a través de una intervención interdisciplinar de médicos, fisioterapeutas y psicólogos.

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La Dismenorrea o “Dolor de Regla”

La Dismenorrea o “Dolor de Regla”

¿Qué es la dismenorrea o dolor de regla?

La Dismenorrea o dolor de regla, es el término médico que se utiliza para identificar los períodos dolorosos antes o durante la menstruación. Además de dolor, es posible que tengas otros síntomas, como náuseas, fatiga y diarrea. Es común tener cólicos menstruales el día anterior o el día en que comienza tu período. Para la mayoría de las personas, los síntomas desaparecen después de dos o tres días.

Los cólicos menstruales leves a moderados son normales. Pero algunas personas sienten un dolor tan intenso durante el período, que interfiere en su vida cotidiana. Existen tratamientos convencionales e integrativos que pueden ayudarte.

Tipos de dismenorrea

Hay dos tipos de dismenorrea o dolor de regla:

  1. Dismenorrea primaria. La dismenorrea primaria es el nombre de los cólicos menstruales que se producen cada vez que tienes el período y que no se deben a otra afección médica. El dolor generalmente comienza uno o dos días antes de que te llegue el período o cuando realmente comienzas el sangrado. Es posible que sientas un dolor que varía de leve a intenso en la parte inferior del abdomen, la espalda o los muslos. El dolor suele desaparecer en dos o tres días. La dismenorrea primaria es el tipo más común de dismenorrea.
  2. Dismenorrea secundaria. Puedes tener períodos dolorosos debido a una afección o una infección en tus órganos reproductivos. Se le llama dismenorrea secundaria. El dolor de la dismenorrea secundaria generalmente comienza antes del ciclo menstrual y dura más que el dolor de la dismenorrea primaria. Por ejemplo, es posible que experimentes calambres de dolor varios días antes del período, y el dolor puede durar hasta que el sangrado se detenga por completo. La dismenorrea secundaria es menos común.

¿Es normal tener dismenorrea o dolor de regla?

Es normal sentir algo de dolor durante la menstruación. Alrededor del 60% de las personas tienen calambres leves durante su período, y alrededor del 5 % al 15 % de las personas manifiestan que el dolor menstrual es tan intenso que afecta a sus actividades diarias. En la mayoría de los casos, los períodos dolorosos son más leves con el paso de los años y a veces pueden mejorar después de un parto.

Síntomas y causas

¿Cuál es la principal causa de las reglas dolorosas?

La dismenorrea se produce como consecuencia de una sustancia química llamada prostaglandina que provoca que el útero se contraiga. Durante la menstruación, los niveles de prostaglandinas son más altos, lo que significa que el útero se contrae con más fuerza provocando el dolor. Estas contracciones ayudan a eliminar el revestimiento uterino, que es la sangre y el tejido que sale de la vagina durante el período.

Los niveles de prostaglandinas aumentan justo antes de que comience la menstruación. Los niveles disminuyen una vez que llega la regla, por lo que los calambres tienden a disminuir después de unos días. Niveles más altos de prostaglandinas puede ser la causa de reglas más dolorosas.

¿Cuáles son los síntomas de los dolores menstruales dolorosos?

Si tienes reglas dolorosas, puede sentir:

  • Dolor punzante en el abdomen (el dolor puede ser muy intenso en ocasiones).
  • Sensación de presión en el abdomen.
  • Dolor en las caderas, la zona lumbar y la parte interna de los muslos.
  • Otros síntomas como náuseas, mareos y dolores de cabeza.

En la mayoría de los casos, el dolor comienza entre 24 y 48 horas antes del período y desaparece dentro de las 48 horas posteriores.

Causas de la dismenorrea secundaria

El dolor menstrual por dismenorrea secundaria es el resultado de una afección que afecta a los órganos reproductivos:

  1. Endometriosis: Se produce cuando el tejido que normalmente recubre el útero (tejido endometrial) crece fuera del útero, se engrosa, se descompone y sangra con cada ciclo menstrual. Pero debido a que este tejido no tiene forma de salir del cuerpo, queda atrapado.
  2. Adenomiosis: Se produce cuando el tejido que normalmente recubre el útero (tejido endometrial) se desarrolla en la pared muscular del útero. El tejido desplazado sigue actuando normalmente, se engrosa, se degrada y produce sangrado, durante cada ciclo menstrual.
  3. Fibromas (tumores benignos): crecimientos no cancerosos en el interior, exterior o en las paredes del útero.
  4. Enfermedad inflamatoria pélvica (EIP): Es una infección causada por bacterias que comienza en el útero y puede propagarse a otros órganos reproductivos. La EIP puede causar dolor de estómago o dolor durante las relaciones sexuales.
  5. Estenosis cervical: una afección en la que el cuello uterino se estrecha debido a una cirugía, tratamiento u otra afección.
  6. Causas congénitas: Esto puede incluir un útero irregular de nacimiento u otras afecciones que afecten a los ovarios o a las trompas de Falopio.

¿Quién tiene más probabilidades de tener dismenorrea o dolor de regla?

  • Tuviste tu primera menstruación antes de los 12 años.
  • Eres menor de 20 años.
  • Tus períodos son abundantes o duran más de siete días.
  • Fumas cigarrillos.
  • Antecedentes familiares de dismenorrea.

¿Puede complicarse la Dismenorrea?

Una dismenorrea primaria no suele causar complicaciones, aparte de alterar tu vida diaria. En el caso de dismenorrea secundaria, debes consultar con tu ginecólogo ya que podría causar infertilidad o un embarazo ectópico.

¿Cómo se pueden aliviar los dolores menstruales?

Hay varias cosas que puedes hacer para ayudar a aliviar los períodos dolorosos.

  1. Analgésicos: Los analgésicos llamados antiinflamatorios no esteroides (AINE) suelen ser el primer tratamiento para la dismenorrea. Estos incluyen medicamentos como ibuprofeno o naproxeno. Actúan reduciendo la cantidad de prostaglandinas en tu cuerpo. Es mejor tomarlos tan pronto como se inicie el dolor. Si no puedes tomar AINE, puedes tomar otro analgésico como el paracetamol.
  2. Medicamentos hormonales: Tu ginecólogo, después de un diagnóstico, puede que te prescriba anticonceptivos hormonales como tratamiento. Las personas que toman medicamentos hormonales suelen tener menos dolores menstruales.
  3. Otras formas de reducir los dolores menstruales. Abordaje integrativo.

Abordaje integrativo

Existen varios tratamientos para los dolores menstruales que no implican medicación. Algunos de estos son:

  • Usar una almohadilla térmica o una bolsa de agua caliente en la parte baja de la espalda o el abdomen cuando tengas calambres.
  • Descansa más.
  • Evita los alimentos que contienen cafeína.
  • Evita fumar cigarrillos y beber alcohol.
  • Masajea la zona lumbar y el abdomen.
  • Haz ejercicio regularmente. Las personas que hacen ejercicio tienden a tener menos dolores menstruales.

Algunos métodos naturales para aliviar el dolor menstrual incluyen:

  • Ejercicios de relajación o respiración.
  • Comer alimentos antiinflamatorios como verduras de hojas verdes, jengibre y nueces.
  • Beber té verde e infusiones con propiedades antiespasmódicas: de Melisa, Manzanilla, Artemisa y Corteza de sauce blanco.
  • Tomar suplementos de:
    • Cofactores que activan la cascada metabólica que permite resolver la inflamación de forma natural: zinc, magnesio, vitaminas C, B3, B6, B9y E. Un buen complejo multivitamínico que incluya estos ingredientes puede ser de gran ayuda.
    • Ácidos grasos omega 3 (DHA+EPA)
    • Suplemento de enzimas proteolíticas (papaya, piña…), tomado fuera de las comidas

 

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